www.librevista.com nº 50, noviembre 2022

Vaz Ferreira, el que ejemplificaba
x Alejandro Baroni Marcenaro



Escultura de Vaz Ferreira y Einstein, quienes se encontraron el 24 de abril de 1925 en la Plaza Artola de Montevideo (hoy Plaza de los 33 orientales) donde hoy está situada..
La obra es del escultor Valverde Gil.

 

Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico; procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico, como entre los sollozos e importunidades del pobre.
Don Quijote a Sancho, antes que fuese a gobernar la ínsula

And what’s puzzling you is the nature of my game
(Y lo que te rompe la cabeza es la naturaleza de mi juego)
Rolling Stones, Simpatía por el diablo


La previa

Es muy difícil que quien propone pensar las cuestiones humanas por ideas para tener en cuenta funde una escuela de pensamiento.
Es muy fácil que quien hace docencia vocacional sea considerado un gran docente o un metodólogo pedagógico.
Es muy fácil que alguien que debatía de igual a igual por ideas con pensadores que seleccionaba o encontraba, como cualquiera hacemos, y no les oponía un sistema de pensamiento fuera considerado ambiguo.
Es difícil que alguien que se esforzaba por descubrir falsas oposiciones en discursos no fuera considerado un componedor, y peor aún, vacilante o ecléctico.
Es muy fácil que quien criticara la falsa precisión y observara limitaciones en el pensamiento y práctica científica fuera considerado un “filósofo del lenguaje”.
Es fácil adjudicar a quien escribió Moral para intelectuales (ejemplo) una visión del mundo ajena a las profesiones y prácticas de sobrevivencia humana.
Y hay muchas más facilidades y dificultades que ahorro aquí.

Pero resulta más interesante, ya en la tercera década del siglo 21 y a ciento cincuenta años del nacimiento de Carlos Vaz Ferreira, el señalar sorpresas nuevas y descartar algunas ya viejas[1] . En particular, ya con la familia de la filosofía analítica del lenguaje en franco retroceso, lo que no ocurre con el pensamiento de Vaz, ese que no concede a la metodología un valor en sí misma, ya no parece guardar sentido adscribir a nuestro pensador a ninguna de sus etapas o autores. Ya no agrega decir que fue “filósofo del lenguaje”, ni que fue “insuficientemente analítico”, o reprocharle no haberse expedido sobre el aborto o por dejar otras cuestiones pendientes. Ni el mejor Hegel pudo, ni Marx (el de la Tesis 11), la Biblia (la de que medirás el árbol por sus frutos) o Kant pudo clasificar todo. Tampoco resulta ya adecuado ubicarlo como familiar del positivismo cientificista, ni antipositivista rodoniano, o empirista positivista, o que mostrara desprecio por la realidad en favor de las realidades psicológicas o del pensamiento “puro”, o del saber “desinteresado”, o de la “inteligencia”. Tan versátil y resistente al encasillamiento fue que también se le describió como “filósofo de la experiencia” recortándolo abusivamente. Fue más positivo en su acción que una negativa docente “filosofía del error” o de la falsación. Caídos los manuales del Diamat sobrevivientes solo en tercas bibliotecas, ya no se sostiene que fuera el “filósofo de las clases medias”, o un “pedagogo burgués”. Si Vaz hubiera nacido en el África, hubiera hecho más o menos lo mismo, por lo que su perfil “latinoamericano” no es sustentable. Su personalidad notoriamente docente y magisterial no debería ocultar su faceta polemista práctica política. El caracterizarlo como “cauteloso”, “transaccional”, “conciliador”, “equilibrado”, “de buen sentido”, “contenido”, omite sus otras facetas arriesgadas y radicales, y no solo en cuestiones de principios.  Hablar de que fuera “fundador” de la filosofía hispanoamericana para un magisterio solitario parece dislatado. Distinguir si su filosofía es “blanda” o “dura” o si es “estructurada” o “ambigua” ya es tributación excesiva a un reinado de la seria epistemología, esa que no debería estar tan separada de la investigación contemporánea en todas las áreas.
   

Carlos Vaz Ferreira (1872-1958) y John Dewey (1859-1952), ¿se leyeron?

A cuenta de más investigación, parece que no se leyeron el uno al otro.
Tal vez pase como ha dicho Tomás Abraham – lamentando que Deleuze y Rorty no se encontraran – “hay filósofos que no se encuentran, no se leen, usan diferentes vocabularios, son como los perros que se huelen, se juntan o se separan”.
Cuesta creer, sin embargo, que Vaz no leyera a Dewey, después de haber admirado y discrepado en aspectos con James.  Al revés es más probable por la asimetría norte-sur. Con disculpas, baste por ahora poner ejemplos de convergencias notables entre ambos.

“las tareas de la filosofía del futuro consistirán en poner claridad
en las ideas de los hombres en lo referente a las pugnas sociales y morales de su propio tiempo”.
John Dewey, en La reconstrucción de la filosofía

“No son raros los pensadores que se vuelven viejos mucho antes para comprender el pensamiento de otros que para pensar”
CVF, en Fermentario (Psicogramas)

“Está haciéndonos falta un Ministerio de Perturbación, una fuente  reglamentada de desazones: un desestructurador de rutinas, un socavador de la satisfacción con lo que se tiene”.
JD, en Lrf.

“La razón es un antiséptico de la acción y del sentimiento, y es un catalizador (lejos de ser paralizante) de la acción sentida”.
CVF, en Fermentario (Psicogramas)

“Unamuno, que exalta el quijotismo y desprecia la razón, no comprendió el supremo quijotismo de la razón. El quijotismo sin ilusión es el más heroico de todos... Atacamos los molinos de viento ideológicos sin la ilusión de creerlos gigantes ni la de vencerlos…
CVF en Fermentario

(La filosofía) puede hacer para el género humano más fácil la tarea de dar en el dominio de la acción los pasos acertados, haciendo comprender que una inteligencia simpática e integral aplicada a la observación y a la comprensión de las realidades y de las fuerzas sociales concretas, es capaz de forjar ideales, es decir, finalidades, que no serán ni ilusiones ni simples compensaciones emotivas”.
JD, en Lrf.

“queda contestada la cuestión objeto de disputas sobre si la lógica es empírica o normativa, psicológica o reguladora. Es una cosa y otra.
JD, en Lrf

“La importancia pragmática de la lógica de las situaciones individualizadas, cada una de las cuales tiene su propio bien y principio irreemplazables, estriba en trasladar la atención de la doctrina, desde el preocuparse de conceptos generales, hasta el problema de desarrollar métodos eficaces de investigación”.
JD en Lrf.

“Los moralistas han hecho siempre hincapié en que el bien es universal,
objetivo, y no privado y particular. Pero con demasiada frecuencia se conformaron, como Platón, con una universalidad metafísica o, como
Kant, con una universalidad lógica”.
JD, en Lrf.

“Imagínense Ustedes que un Kant no nos hubiera dado solamente su sistematización; imagínense que pudiéramos hoy saber, no solo de las divisiones que hizo Kant… sino que hubiéramos sabido lo que Kant dudaba, y lo que Kant ignoraba… Las teorías de Kant han hecho su bien; han hecho también su mal; y ha llegado el momento en que han dejado tal vez de ser útiles a la humanidad; pero aquel fermento pensante hubiera sido de utilidad eterna”
CVF, en Lógica viva.

“La precisión es buena; es el ideal, cuando es legítima; pero cuando es ilegítima o falsa, produce, desde el punto de vista del conocimiento, efectos funestos: oculta hechos, desfigura o falsea interpretaciones, detiene la investigación, inhibe la profundización”.
CVF, en Lógica viva.

“Todas estas ideas acerca de la certeza y lo fijo… (en que lo conocido antecede al acto mental de su observación e investigación y no resulta afectado por éste)… proceden de la separación (originada por la búsqueda de una certeza absoluta) entre teoría y práctica, entre conocimiento y acciones”.
JD, en La búsqueda de la certeza

“La filosofía que renuncie a su monopolio algo estéril de las cuestiones
de la Realidad Ultima y Absoluta hallará su compensación iluminando las fuerzas morales que mueven al género humano y contribuyendo a la aspiración humana de llegar a conseguir una felicidad más ordenada e inteligente”.
JD, Lrf


Ninguneo oficialista

Una señal luminosa, a los ciento cincuenta años de su nacimiento, es que el gobierno herrerista dominante de coalición haya ninguneado la obra de Vaz y su proyección contemporánea. Se sabía del disgusto histórico oficialista por el liberal-socialista-radical relativamente amigo del batllismo y de Emilio Frugoni, luego conferencista provocador, era conocido el desagrado por el crítico del poderío religioso estatal.  Aún así el silencio ministerial cultural es ruidoso, aunque iluminador y catalizador. Desde la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, UDELAR, la Fundación Vaz Ferreira-Raimondi y la sección Posturas en la diaria en particular han procedido a efectuar procesos de re-conocimiento y puesta al día de su legado. Y muchas maestras y profesores han llevado sus estudiantes a la quinta, y conversado en sus aulas. En la página web de la Universidad Católica no se registran actividades relacionadas con el autor durante 2022, y ojalá esta verificación se demuestre equivocada.


A ciento cincuenta años de su nacimiento

La sorpresa más reconfortante es el comienzo de estudio y crítica del feminismo en Vaz Ferreira que aflora, y la incrementada atención actual dedicada a sus estudios concretos sobre la herencia, su reforma de la propiedad de la tierra considerando la tierra para habitar y para producir y otros problemas sociales.
Dicho lo anterior, en este texto elegimos dedicar más caracteres a comentarios y entrever propuestas y aplicaciones prácticas contemporáneas acerca de sus obras Lógica Viva (adaptación práctica y didáctica), Trascendentalizaciones matemáticas ilegítimas y falacias correlacionadas, Fermentario, Moral para intelectuales, Conocimiento y acción, y temáticas cercanas.


Pensar directamente

Una gran sorpresa a señalar es que con gran dificultad toma cuerpo la idea de pensar con nuestra propia cabeza, desde aquí, nuestro lugar, sin modelos necesariamente, sin marcos teóricos o categorías a priori, sin búsqueda de tutorías europeas, chinas, atlantistas, indigenistas o más, aunque sin escatimar lecturas vengan de donde vengan. Seguir el camino de Vaz, por ejemplo, cuando sin movérsele un pelo toma distancia de Kant y de Rousseau, o tranca con expresiones utilitaristas de William James. O cuando reclamó con extrema actualidad que se bajara a las ontologías y epistemologías de sus pedestales, dejara de lado tanta preocupación por la identidad del ser, y expuso dudas acerca de los procedimientos de la ciencia y el conocimiento, quitándoles metafísica.

Hacer más ciencia, investigación, pensamiento. Más historias de la ciencia y pensamiento y menos epistemología teórica. Más saber acerca de cómo a Hegel se le ocurrió la movida del espíritu absoluto y a Einstein su concepción del espacio-tiempo. Hacer mucho más bootstrap, imaginar soluciones imperfectas y perfeccionarlas, desde el final para atrás y al revés.


Mejor un des-etiquetado.

Vaz dedicó tiempo a rechazar lo que hoy se llama “etiquetado”, e impulsó a pensar por ideas para tener en cuenta y no por sistemas o tradiciones como método. En la conferencia central de las jornadas académicas Vaz Ferreira de 2022, Carlos Pereda sostuvo que la oposición entre pensar por ideas o por sistemas en cuestiones humanas está conciliada en nuestro autor. No parece ser así, cuando Vaz delimita las ciencias humanas para pensar por ideas de las ciencias como las matemáticas que piensan según reglas sistemáticas (aunque hoy ni siquiera en ellas se es tan sistemático)
Además de que no se sostiene en textos, la conciliación que defiende Pereda diluye la enorme potencialidad que tiene el pensar por ideas para tomar en cuenta ante la caída de los grandes sistemas y relatos omnicomprensivos, ante la supuesta “caída de las ideologías”, o ante el supuesto “fin de la historia”, ese fin contradicho entre tantas cosas por la guerra civil global que toma pie en Ucrania y la formación social china.

Como ejemplos, el reciente premio nobel a economistas que han estudiado las crisis contemporáneas como la del 2008, o el mismo reconocimiento a investigadores del entrelazamiento cuántico en la física, la evolución de la economía china cambiante sin prejuicios, o la investigación neurocerebral son ejemplos salientes de cómo se piensa contemporáneamente por ideas más o menos relacionadas aunque sin apoyarse en un sistema. Y es, a la vez, a una invitación a filosofar junto con la investigación contemporánea en todas las áreas.

Vaz nos invita a rechazar la encerrona de las palabras, del concepto sistemático, de la definición del ser, del vínculo supuestamente inevitable a una tradición, a practicar el pensamiento concreto, con datos adecuadamente elaborados y teorías inspiradoras que riegan a las circunstancias y condiciones específicas.
Que las tradiciones existen es claro, aunque convenga derivar hacia las convergencias, pero pensar cómo tal problema podría ser resuelto con fidelidad a tal o cual tradición pone freno a las mejores interpretaciones o pasos que adelanten. Que la fidelidad sea con las personas involucradas, sus dilemas y problemas, el ambiente o los animales, y no necesariamente con las familias ideológicas o tipologías. Aunque si desde ellas se aportan elementos y argumentos contribuyentes, bienvenidos sean ellos.


Las mamás epistemología y ontología

La relevancia de la epistemología modélica es abrumadora, en combinación con la ontología recurrente que el último Heidegger abandonó. ¡Hasta en la cuna de la metafísica se está abandonando el fundacionalismo ético! Siempre hay un primer, segundo, a veces un tercer mismo autor. La costumbre arraigada de pensar por autores, tradiciones, sistemas, modelos, es grande. Vaz no fue un visitante de la ontología, no se preguntaba ¿qué es esto? sino ¿cómo se puede solucionar esto?

¿Con qué tradición(es) converge Vaz Ferreira? es una pregunta importante, aunque no la más importante. Deberían prevalecer, por ejemplo, las siguientes preguntas: ¿cómo puede colaborar el pensamiento de Vaz Ferreira para encarar una reforma educativa[2] o una reforma previsional? ¿cómo puede ayudar para el asunto de la concentración de propiedad en la tierra? ¿o para la colonización de la tierra? ¿o a desenredar el lío cultural arraigado de la herencia minúscula o mayúscula? ¿cómo consideramos el psiqueo y la hiperlogicidad a la luz de los conocimientos contemporáneos en psicología y neurología? ¿cómo pensar un lenguaje y conducta inclusiva? ¿cómo encarar la inteligencia artificial en zonas pobres de América? ¿dejaremos de pensar en la “realidad” para pensar más fructíferamente en lo que podemos observar?


Nuevas reflexiones en el 2022

Gerardo Caetano y Adolfo Garcé, dos admiradores de la obra de Vaz Ferreira y solitarios en ello en el ambiente de las ciencias políticas, han sostenido la necesidad de apelar a nuestro autor para aliviar la grieta política y cultural entre las dos “mitades”, sugiriendo un “pacto de coparticipación política” inspirado en nuestra historia, considerándolo apto para resolver los grandes problemas.

Una dificultad grave para ese objetivo de convivencia deseable es que el dominante oficialismo no es liberal, es neoliberal, no es abierto a nuevas culturas, es conservador. Otra barrera es que en el arco opositor hay corrientes antiliberales y autoritarias, que no se presentan así en la política local para posibilitar la continuidad unitaria. Sin embargo, en ambas “mitades electorales” hay muchas personas que son comunitarias, liberales culturalmente, democráticas, curiosas, sin pretensiones de tener el modelo, ni la figura salvadora, amantes de la buena vida de convivencia. La vida cotidiana ajena a la Ucrania que es twitter con sus fake news, contradice la existencia de dos “familias ideológicas” y de dos “modelos” en pugna. Hay muchos más puntos de vista que dos, “somos mucho más que dos”.

Creo que Vaz Ferreira bajaría la abstracción y estudiaría el grado de las diferencias concretamente, buscaría falsas oposiciones e instaría a no pensar el sistema de dos bloques, a pensar por problemas, a abandonar la idea de “sistema político”, a manejar las clasificaciones y no que ellas te manejen, a derivar desde pensar en términos de estructuras a términos culturales, a pensar más por ideas comunes prácticas para tener en cuenta, a apelar a la imaginación que aproxime sin disolver intereses propios y ajenos, a proponer soluciones radicales que puede no conformen a todo el mundo como debe ser, pero que rompan el status quo, hacia nuevas situaciones que muevan la foto del efímero balotaje. Así ocurrió con la ley de interrupción voluntaria del embarazo que la ciudadanía respaldó más allá de su voto, o la actual ley de eutanasia en debate parlamentario.
Este asunto de los bloques que se disputan elecciones por diferencias del uno o dos por ciento excede al Uruguay y está presente en Brasil, Estados Unidos y gran parte de América y Europa, por lo que su estudio teórico es de gran importancia práctica.

No es posible presentar y menos comentar debidamente aquí a otras conferencias temáticas desde la Facultad de Humanidades en 2022, aunque las reflexiones que anteceden y las conclusiones que siguen pueden tomarse como una especie de comentario común constructivo.

Ejemplificar no hace mal

A la luz de desarrollos del pensamiento hasta el presente, en particular sobre la consideración del lenguaje, Vaz no resolvió adecuadamente la tensión entre “hechos” y “palabras”. Sin embargo, a su manera disolvía la tensión con sus ejemplos. Historias, relatos de lo que había visto y pensado, ilustraciones, pinturas, vocación de trasmitirlas, concreciones, salidas de abstracciones que le permitían volver a abstraer. Y por si faltara, hacía apéndices con correcciones, ajustes y nuevos ejemplos.

Es en las cartas o entrevistas de pensadores donde se encuentra ese “fermento”, las dudas, las aclaraciones más íntimas que no se hacen en los papers o libros. Por ejemplo, Derrida escribió en una de ellas: “Toda frase del tipo ‘la deconstrucción es X’, o ‘la deconstrucción no es X’ carece a priori de toda pertinencia: digamos que es, por lo menos, falsa…La palabra ‘deconstrucción’, al igual que cualquier otra, no posee más valor que el que le confiere su inscripción en una cadena de sustituciones posibles, en lo que tan tranquilamente se suele denominar un ‘contexto’”.

¿“Deconstruyó” Vaz Ferreira? Vale la pena pensarlo en su contexto.
¿Dialogó intersubjetivamente y sin aspavientos demolió en su tiempo la metafísica de la presencia, esa que dice que la realidad está allí esperando que la encontremos sin que la afectemos? A pensarlo. ¿Propició la convergencia de la literatura y la filosofía? ¿desconfió del fundacionaliamo de la moral y la ciencia?
Por ahora, nada más diremos que practicó en grande la ejemplificación. ║

Palabras clave que se pueden rastrear en la página web librevista:
Vaz Ferreira
Ejemplificar
Ontología
Epistemología
Logica viva
Fermentario
Baroni
www.librevista.com nº 50, noviembre 2022

 

 

 

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