www.librevista.com
basilisco número 1, mayo 2026

Guerra, mate y otras formas de no entendernos

x Antonio Mignone[1]


Imagen generada por chat-gpt

PDF metro

En algún lugar del mundo, que bien podría ser una oficina elegante o una mesa de plástico con mantel de hule, hay gente decidiendo cosas importantes. Muy importantes. Tan importantes que nadie las entiende del todo, pero igual se deciden.

Platón, que claramente nunca tuvo que hacer cola en un Abitab[2] , habría dicho:
“El hombre busca la verdad”.
Pero en versión rioplatense eso sería más bien:
“El hombre busca la razón… pero si no la encuentra, improvisa.”

Desde el fondo, cebando un mate medio lavado, aparece Inodoro Pereyra y sentencia:
“Mire, Mendieta… el problema no es que no se entiendan… es que cuando se entienden, tampoco se ponen de acuerdo”.
Y Mendieta, que nunca falla, remata:
“Debe ser porque nadie quiere cebar el mate del otro”.

En eso entra Jorge Batlle, acomodándose el saco, y tira:
“Esto no es tan complicado… pero se empeñan en complicarlo para que parezca importante”.

Mientras tanto, George Washington, mirando todo desde un cuadro medio torcido, reflexiona:
“Luchamos por la libertad… y ahora no nos ponemos de acuerdo ni sobre qué significa”.

En un rincón más tranquilo, casi como quien no quiere molestar, Carlos Vaz Ferreira anota:
“No todo desacuerdo es un conflicto… pero el ser humano tiene talento para convertirlo en uno”.

Y ahí nomás, desde la tradición criolla, el Martín Fierro parece levantar la voz con una advertencia que nadie pidió pero todos necesitaban:
“Los hermanos sean unidos…” ─y hace una pausa “…porque si no, terminan discutiendo hasta por quién lava el mate”.

Desde Europa, Winston Churchill observa con una mezcla de resignación y sarcasmo:
“Antes las guerras eran por imperios… ahora también son por malentendidos, pero más caros”.

Y desde el Medio Oriente, Averroes intenta poner orden:
“Si la razón es común a todos… alguien debería avisarles”.

El asunto es que, mientras unos discuten estrategias globales, otros están tratando de que no se les enfríe el agua del termo. Y en ese contraste hay algo profundamente humano: la vida sigue, incluso cuando el mundo parece empeñado en complicarla.

Al final del día, Inodoro vuelve a mirar el horizonte y dice:
“Mendieta… yo no entiendo mucho de guerras…”.
Y Mendieta responde: “No se haga problema, jefe… parece que los que las hacen tampoco”.
Y capaz que ahí está la clave: no es que falte inteligencia… es que a veces sobra orgullo y falta sentido común. §§

 

 

 

 

Palabras clave:

Antonio Mignone
Guerra
Mate

 


[1]Nací en Montevideo en 1968 y, si tuviera que resumirme, diría que soy alguien que aprendió más por curiosidad que por obligación. Desde chico anduve entre bichos, herramientas y experimentos, muchas veces más cerca del ensayo y error que de los programas de estudio. La educación formal nunca terminó de adaptarse a mí, así que me fui armando mi propio camino, aprendiendo en la práctica, preguntando, mirando y, cuando hacía falta, "robando" conocimiento. Fui, durante mucho tiempo, un "buscabichos"(muchos dicen que me escribió Da Rosa): de esos que levantan piedras, se meten en el monte y vuelven con más preguntas que respuestas. Esa misma curiosidad, con los años, se transformó también en otra forma de explorar el mundo: la radio. Como radioaficionado, encontré en el aire otra manera de buscar, escuchar y conectar, tendiendo puentes invisibles con lugares y personas lejanas, muchas veces con equipos armados a pulmón. Con el tiempo, ese impulso me llevó por distintos caminos: la biología y el trabajo de campo con investigadores, la mecánica, la electricidad, la electrónica y el trabajo industrial, tanto en Uruguay como en el exterior. En todos esos ámbitos confirmé lo mismo: que aprender es, ante todo, animarse a hacer, equivocarse y volver a intentar. Hoy, después de muchos recorridos, decidí volver a un lugar que siempre estuvo presente de alguna forma: la enseñanza. Actualmente curso formación docente, con la idea de volcar todo ese camino a veces desordenado, pero siempre intenso en el aula. Porque si algo aprendí, es que el conocimiento no se guarda: se comparte, se transforma y crece cuando circula.

[2] Red de cobranzas y pagos en Uruguay (nota de edición)

www.librevista.com
basilisco número 1, mayo 2026