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nº 70, julio 2026
x Alejandro Baroni Marcenaro

El mundo es lo que los hombres hablan entre sí
Hector Massa
El ser que puede ser comprendido, es lenguaje
Hans-Georg Gadamer
Ver la franja psicológica, la penumbra, el halo, lo que hay alrededor de lo absolutamente claro…eso ha de comprender la filosofía futura.
Carlos Vaz Ferreira
El zorro sabe muchas cosas, y el erizo sabe una muy importante
Arquíloco, filósofo griego
Hacer izquierda y derecha son acciones presentes en el mundo contemporáneo.
A esa distinción puede atribuírsele virtudes heurísticas, facilitadoras de resolución de problemas complejos, claridad y mirada sintética útil, también tosquedad, un lenguaje para entendidos y abstracción.
Izquierda puede definirse como la búsqueda de mejor vida para la humanidad y el planeta. A lo anterior, derechistas pueden objetar que ellos también la buscan. Sin embargo, al escucharlos se descubre, con matices, su predilección por una humanidad restringida y una desconsideración ambiental.
Varias derechas rechazan la oposición de izquierda y derecha, para ellas solo habría gestión, técnica, eficiencia, crecimiento y eventual derrame. Suelen omitir que el manejo de los dineros públicos nunca es neutral y alguien siempre resulta favorecido. Cuando se abrazan con amor a la derecha, es que giran alrededor de la tradición, el orden, la sangre, la patria, la docilidad ante el poder, el amor por la autoridad y combinaciones de lo anterior.
La conjunción de comunidad amplia e individuo versus la comunidad y libertad restringida son oposiciones vigentes. Aunque vale preguntar si la descripción usual de la oposición izquierda versus derecha contiene concreta y debidamente el devenir de la sociedad y el planeta, al estar por lo que los humanos hablan entre sí.
Aquí se responde que se debería recurrir a un lenguaje descriptivo. Que izquierda y derecha en abstracto es hablar introduciendo problemas. Que esa oposición válida aparece mejor cuando se habla concretamente acerca de la vida, la libertad, el ambiente.
La política se mueve, la conversación de la humanidad es puntual
Ya no está estructurada, no hay left wing ni right wing determinadas, ni ya nadie se sienta a la izquierda o derecha como en la Asamblea Nacional francesa. No se sabe bien si el líder carismático vira a la derecha o la izquierda. O si conviven derecha e izquierda en el mismo movimiento bajo un liderazgo. O si la conversación se refiere a la izquierda de siglo 19 y 20 o a la contemporánea.
Librarse de lastres y malas famas. La humanidad registra esa necesidad en sus conversaciones.
Al constituir la izquierda y derecha una oposición ético-política ¿cómo colocar hoy las enormes dinámicas que tiene?
Ya no hay portadores estructurales de las ideas. Ellas vienen inesperadas. Ni el proletariado o la burguesía, clase, género etnia, generación o partidos políticos aseguran nada. De la formidable expresión “que los más infelices sean los más privilegiados” no implica, se sabe, que los infelices de hoy pueden abrazar barbaridades mañana, apoyando regímenes impresentables.
La cantidad de personas que no votan en elecciones excede muchas veces a las que votan al candidato o candidata ganadores. La política está cuestionada, confundida con la guerra, abundante en esquemas y clichés, la ética de transparencia pierde pie ante la corrupción, los pobres son los que más sufren con la inseguridad ciudadana, los derechos humanos se defienden en un lugar y en otros no, la tortura igual, la equidad de género lo mismo. Una mujer es violentada según el país que habite, el medio cultural y el régimen que la gobierne.
El voto popular busca a quienes puedan resolver los problemas de la vida y a quienes comprenden y hablan su lenguaje. Si no se encuentra, no se vota y sigue su vida.
Cambiar el lenguaje
La izquierda y antes el socialismo y comunismo brindaron esperanzas y muchas vidas se sacrificaron por ellos. Aportaron y aportan ilusiones y sensibilidades. El Ejército Rojo detuvo al ejército nazi alemán en Stalingrado. Dicho lo anterior, cargan con lastres a la memoria colectiva, con la incomprensión sostenida tercamente acerca de la experiencia del socialismo real, la práctica del partido único o de un régimen asentado en líderes carismáticos por fuera de restricciones institucionales democráticas. Esto, sin mencionar algunas lagunas teóricas e incomprensión de lo contemporáneo, que no pueden ser tratadas debidamente en este texto[1] . En términos futboleros, entran a jugar con dos o tres goles en contra.
Hace tiempo, Rosa Luxemburgo le había pronosticado al impaciente e iluminado Lenin que los métodos bolcheviques conducirían en primer lugar a la dictadura de un solo partido, después a la dictadura del comité central de aquel partido y finalmente al gobierno absoluto de un miembro de dicho comité central. Desde la Primera Internacional, varias advertencias anarquistas acerca del peligro de los comisarios rojos mantienen vigencia hoy.
Izquierda es hoy una palabra que obliga a explicar una y otra vez que izquierdizar es democrático y pluralista, cuando es obvio. Es de no creer cuando hay que argumentar que no hay izquierda dictatorial y que la contemporánea es cuidadora del ambiente, cuando es obvio también. Siguen habiendo “socialismos” bolivarianos que ocultan actas electorales, partidos únicos con “características” chinas o cubanas y castigo penal para la disidencia, “izquierdas” clasistas de clases deterioradas o en proceso de desaparición, regímenes de “izquierda” con presos políticos y controles sociales inadmisibles. No importa si tortura el régimen que es enemigo de mi enemigo. El discurso dominante obliga a elegir entre un régimen israelí colonizador-étnico-destructor y un régimen iraní de ayatolás con guardia de la fe revolucionaria. El grito está dibujado por la geopolítica, no está asentado en la humanidad. Debilita espacios ganados.
Esas insistencias en lo que fue y en lecturas actuales obsoletas hacen pesada la carga de la palabra “izquierda”. Deterioran, debilitan el choque de ilusiones, esperanzas y teorías. Agregan incomprensión. Destruyen la sensibilidad. Urge avanzar.
Aquí vamos en dirección y sentido divergentes respecto al reciente libro de Slavoj Zizek Una izquierda que se atreva a decir su nombre, siendo ese nombre comunismo. La defensa de lo común y la memoria del “de cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades” no necesita cargarse con los lastres del comunismo-socialismo real presentes en la memoria colectiva, ni escuchar la canción nostálgica de sus repetidores-adoradores. Esa sobrecarga innecesaria ya la sufrieron Antonio Negri y Michael Hardt cuando intentaron revitalizar teóricamente un comunismo del siglo 21.
Aquí se propone un radical cambio de lenguaje, que incorpora un abandono del universalismo conceptual en lo social. Agregando en un marco teórico contemporáneo a las oposiciones izquierda y derecha, socialismo y capitalismo, individualidad y comunidad, planificación y laissez-faire, reforma y revolución, progresismo y conservadurismo, partidos políticos y sociedad civil, seguridad e inseguridad ciudadana, indigenismo y ciudadanía, ambientalismo y sobrevivencia, materialismo e idealismo, sensibilidad y razón, fe y religión, feminidades y masculinidades, naturalidad y artificialidad, caos y orden, estoicismo y epicureísmo, probabilidad y certeza, tecnología y vida…sin transformarlas en dicotomías, sino en oposiciones dinámicas, polarizadas y dialogantes en situaciones concretas, cuidándose con precisión y pasión obsesiva de las falsas oposiciones. Descartando modelos estructurados, evitando sistemas a priori y decantándose decididamente a pensar por ideas para tener en cuenta.
Nueva individualidad y sus caminos
Surge una nueva individualidad, diferente a la del individuo moderno y posmoderno, sin duda manteniendo algunos rasgos. Emergen nuevas sensibilidades y se mantienen monstruosidades en determinados territorios. Es entonces que desaparece cualquier identificación estructural con partidos, naciones, estados etnias, género o clase social. Una individualidad migratoria, mestiza, diversa en colores y conductas, operadora de tecnologías globales de gran lenguaje a disposición individual, y a la vez, capaz de vivir o aproximar lo que ocurre en el otro extremo del mundo, elegir ignorarlo por completo, o registrándolo, dejarlo pasar. Sin novedad, no había ocurrido antes con tanta intensidad.
Se puede hablar entonces de varios, grandes, caminos simultáneos, superpuestos, confluyentes y divergentes. Aquí se mencionan algunos, sin pretensión exhaustiva:
La aceptación de la contingencia y la búsqueda de lenguajes que sean comprendidos
La disposición a padecer males en relativo silencio, hasta que sean intolerables y explote la rebelión, tal como describe la Declaración de Independencia de los Estados Unidos (1776) que en este año crítico cumple doscientos cincuenta años, con el criminal anaranjado que ocupa la Casa Blanca[2] .
Persistir en el mismo lenguaje, cambiando algún punto o coma
Refugiarse en discursos protectores, sistemas, certezas metafísicas, autoridades terrenas o celestiales, en mitos
Dejar que otros hablen y las cosas fluyan,
Hablar en un estado de velorio permanente.
Los cuatro últimos caminos podrían ser asimilados a lo que Erich Fromm denominó “escapar de la libertad”, por aislamiento, inseguridad y temores potentes, en una aproximación que no es posible comentar debidamente aquí[3] .
Sin perjuicio de visualizar el sufrimiento tolerado, exasperante, que menciona la declaración y antes de ella John Locke en su Ensayo sobre el gobierno civil, en este texto se subraya el primer camino, el de Theodor Adorno cuando decidió abrazar la “antisistema” Dialéctica negativa y dejar de recorrer:
“la helada inmensidad de la abstracción (para) alcanzar convincentemente la plenitud de una filosofía concreta”[4] .
Optar por una dialéctica que abandona lo hegeliano y lo porta como un gran amor concluído, como parte de vidas anteriores, según un divorcio amistoso sin que falten rispideces.
Abandonar un sistema de categorías a lo kantiano condicionante del entendimiento, que trabaja como un embudo que descarta los destellos de lo que está alrededor, abrazando una lógica viva según otro divorcio amistoso con algún disgusto.
Dejar espacio al nominalismo en lugar del universalismo, esto es, abrir un manejo de las palabras en torno a asuntos concretos, sin que una expresión tenga un estatuto esencial por sobre otras.
La izquierda no es un concepto universal. Es acción en condiciones determinadas. Es una guía ideológica para la práctica, una ilusión esperanzadora que convoca. La izquierda se verá en la cancha, no en la liga, se colará en la implementación de las jugadas que lleven al gol. No habrá una naturaleza intrínseca de izquierda en cualquier movimiento con esa definición, sino que se verá luego de su acción y contexto.
Preguntas y respuestas para aproximar las ideas
¿Qué pasó?
Nada, ajustando lenguajes.
¿?
Acentuando los verbos y los predicados.
¿??
Un ejemplo: “eliminar la pobreza”.
¿Dejará de hablar de izquierda?
No.
¿Y de derecha?
No.
¿Piensa que el mundo se está derechizando?
No, hay que mirar las situaciones. Las personas eligen a quienes piensan pueden resolver sus problemas. Evalúan, sienten. Escuchan el lenguaje que se les dirige, y hablan por su cuenta.
¿Qué haría con las palabras izquierda y derecha?
Contextualizarlas. Abandonar la definición genérica que embarca diferencias graves usando la misma palabra. Observar, investigar. Aquí, en estas circunstancias, con estas personas, en este país, fulano está haciendo izquierda y mengana está haciendo derecha. Que esta persona que hacía izquierda se volvió dogmática, mira al cielo de su tradición y olvidó gritar cuando corresponde. Que aquella institución que hacía derecha usual, entendió que no puede haber pobreza infantil. Que alguien definido de izquierda se volvió sumiso y abandonó la creatividad, que otra resistente de impuestos adhirió luego a una equidad impositiva. Que aquel partido que defendía a la humanidad infeliz se conformó luego con defender a sus amistades.
¿?
Hablar de objetivos, caminos, amores, ilusiones, con verbos potentes, predicados precisos.
¿No es vago todo eso?
Mejor vida, más libertad y cuidado del ambiente.
¿?
Las síntesis intentan aclarar y pueden traer problemas, lamento.
¿No es compleja su idea?
Al contrario. Mírela más de cerca.
¿No le parece que dice demasiadas batallas al mismo tiempo?
Al contrario. Pocas, básicas, simples, impostergables.
¿Sigue a Thomas Jefferson y sus principios “vida, libertad y búsqueda de la felicidad”?
Sí y no. Disfruto mucho de ver a la gente feliz. Y la busco para mí.
¿No es ambiguo?
Y puedo quedarme corto. Estamos en el siglo 21. Agregue todo lo que hay alrededor, matices, penumbras, ambigüedades, colores, dolores y alegrías de este siglo, tan diferente al siglo de Jefferson. La claridad junto con la penumbra.
Haga su esfuerzo. Mis capacidades son limitadas.
¿?
Captar lo que hay alrededor de lo absolutamente claro y distinto. Buscar mejor vida para la humanidad, defenderla cuando se desprecia la del otro, ampliar la libertad de elegir, ambientar el planeta que nos sostiene, con todos los matices y subrayados posibles, pluralizando intensamente y eligiendo luego.
¿??
El zorro sabe muchas cosas, el erizo solo una muy importante y pincha con ella.
¿???
Eso, pinchar, saber y hacer.
¿Pinchar y saber?
Sí, gritar e investigar. Pinchar duro y concretamente en lo que interesa, y al mismo tiempo saber de qué está hablando la humanidad y lo que dice a quienes tengan vocación de pinchar.
¿?
El pinchazo puede pasar inadvertido, aislado, solitario. Saber mirar periféricamente es necesario.
¿Qué significa “hacer”?
Es práctica. Por ejemplo, izquierda, izquierdizar, hoy es un verbo que acciona guiado por teorías que se han entreverado. En cambio, hacer mejor vida para la humanidad, ganar libertad, cuidar el ambiente, todo eso es verbo también y todo el mundo lo entiende, si quiere y puede. O lo entienden a su manera, agregando todos los colores y sonidos posibles. El acento del lenguaje en el verbo hacer y en múltiples predicados, acentuar en cosas importantes para mucha humanidad. Y a la parte que no le importe, bueno, tratar de persuadirla en democracia. Pinchar, saber, persuadir y enamorar.
¿Persuadir?
Con el mejor lenguaje posible.
¿Enamorar?
Con el mejor lenguaje posible.
¿Y quién hace eso?
Yo qué sé. Puede ser cualquier persona, publicación, comunidad, país o institución. Los sujetos y caminos del hacer izquierda son misteriosos.
¿?
Hasta un animal te habla, los animales humanos incluso. Y el planeta. Y los meteoritos y dinosaurios.
¿??
Hay sujetos y hay acontecimientos y temáticas. Los acontecimientos y temáticas crean sujetos, los sujetos crean acontecimientos y temáticas.
¿???
Un baile de sujetos conectados deliberadamente o por azar. Un juego de pases de predicados, de ocupación de territorios mentales, como dejar las bombas atómicas, repudiar los dictadores, eliminar la pobreza, cuidar las aguas de la tierra, transformar energía limpiamente. De muchos jugadores. De miles de millones de jugadores. De diez mil millones en 2050.
¿Entonces, desaparecerían los lenguajes anteriores?
No, lea de nuevo.║
Agradecimiento: a Graciela Gómez Palacios, ella vio al texto como un bombazo de inestabilidad. No sé, no pude persuadirla de que no fue la intención.
[1] Por ejemplo, la visión del capitalismo en crisis permanente y cercano a su caída se confunde con las situaciones de crisis puntuales, cada cual diferente de la anterior.
[2] “Toda experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a las que está acostumbrada…Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, pone de manifiesto el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y establecer nuevas salvaguardias para su futura seguridad”. Las citas de la Declaración, Arquíloco y Luxemburgo están tomadas de Christopher Hitchens, Los derechos del hombre de Thomas Paine, Penguim Random House Grupo Editorial, Barcelona, 2016
[3] Referencia al libro El miedo a la libertad de Erich Fromm, con el título erróneamente traducido. El título original es Escape from freedom, o Escapar de la libertad, publicado originalmente en 1941.
Palabras clave:
Alejandro Baroni Marcenaro
Contingencia
Lenguaje
Izquierda
Derecha
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