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Abrimos la nº 32 en construcción, disculpen. Estamos aguardando para publicar un diálogo con uno de los estudiantes que ocuparon el CODICEN. Por su lado, Mauricio Da Rosa prometió continuar la conversación con el editor sobre El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty, iniciado el número pasado.

En preparación está un ensayo sobre si Uruguay debe ir a más MERCOSUR, a un regionalismo abierto o a un sistema de tratados de libre comercio con el resto del mundo. Para ir haciendo boca, publicamos un comentario sobre la obra política de Noam Chomsky. Aguarden novedades, gracias.

 

Noam Chomsky, maestro de lo predeterminado

x Alejandro Baroni Marcenaro

Dice el texto: " El foco de Chomsky está puesto en la política imperialista de su país y su sentimiento principal es el rechazo de la lucha que no se amolde a su “manera”. Es un observador permanente agudo y detallista de las acciones militares y otras intervenciones con barbarie. Por otro lado, se interesa en las publicaciones de prensa más importantes e influyentes como el New York Times, sacando a luz sus omisiones y descripciones informativas y señalándolas como parciales y deliberadamente contributivas al imperio, como de forma innata. Nuevamente, sus interpretaciones son de tipo mecánico, de causa siempre determinante y efecto. Sobre la prensa no considera los contraejemplos que muestran independencia de periodistas con el 'imperio'. Chomsky sin duda investiga, pero a los investigadores muchas veces les faltan fuentes, datos, y es aceptable que así sea. La puesta en duda que manejó respecto a los camboyanos del Khmer Rojo, por citar un caso que le trajo reproches serios (de Zizek, por ejemplo) podría tomarse como una duda sobre la información de los medios, pero él la consideraba ya fundada. Luego dijo que le faltaron datos acerca de tal dictadura violenta".

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¿Cuál es el futuro de la religión después de la metafísica?
Diálogo entre Richard Rorty, Gianni Vattimo y Santiago Zabala

Los atentados contra civiles en Nueva York, Londres, Madrid, París, Africa, etc. de yihadistas islámicos ha provocado –entre otras reflexiones- el pensamiento de que Occidente ha dejado de lado a Dios, a la religión y otras cosas, y se ha volcado al consumismo, el hedonismo, y en particular al laicismo o diversas variantes del ateísmo “haciendo vacías las vidas”, quitándonos “contenido”, fundamentos y aspiraciones “utópicas” para el “más allá”. Varios autores que abrevan en el multiculturalismo, la corrección política, una metafísica férrea y variopintas teorías imperialistas perimidas nos subrayan tales reproches y presentan los atentados asesinos como una reacción “comprensible” de los yihadistas islámicos, mientras viven con su comprensión en países lejanos o libres al momento de los atentados. Sin embargo, y a pesar de tales comprensivos alejados moralistas y metafísicos occidentales, en Occidente sí se conversa acerca del futuro de la religión en el siglo veintiuno, sin ninguna añoranza por dotar de “más allá” o “contenidos” a nuestras vidas, con posturas divergentes de las tradiciones fundamentalistas religiosas en sus variantes “explosivas” o “pacíficas” y lejanas de los poderes vaticanos, teocráticos y otros institucionales religiosos. Este diálogo es un ejemplo.