Así habló el economista

Una aproximación al pensamiento del candidato Ernesto Talvi

x Alejandro Baroni Marcenaro

Uno no abandona el sueño de su vida, nada más que porque carece de realidad
Arthur C. Clarke y Mike Mc Quay

“Una cosa es hablar porque el aire es gratis. ¿La suya, es opinión con plata?”
Contador José Pedro Damiani [1]

Hay varias maneras de mentir, pero la más repugnante de todas es decir la verdad, toda la verdad, ocultando el alma de los hechos
Juan Carlos Onetti

La política económica no es lo que más interesa del pensamiento de Ernesto Talvi. En esa temática – a la que dedica nada menos que la mitad del programa - su discurso técnico eficientista y regulador estatalista es algo ya visto. Plantea una génesis gestionaria a aplicarse desde un poder que probablemente él no consiga si resulta presidente (o nadie consiga), desde un limitado Partido ineficiente y clientelista, y menos aún con una candidatura que finalmente quedó atada al aparato partidario, inconveniente sobre el cual Talvi admitió haber sido advertido por su mentor Jorge Batlle.
Dicho esto, su perfil político ideológico incluye algunas aristas particulares que merecen anotarse, por ejemplo el remate de su programa comprometiéndose personalmente a continuar la búsqueda de desaparecidos durante la dictadura cívico militar – aunque hable inenteligiblemente de “despolitización técnica de los derechos humanos” - o cuando dice: “Hay un error conceptual: la economía es una ciencia social y por lo tanto humana. Es una experiencia humana que te contacta con el otro”[2] . Rescatado lo anterior, la tensión entre sus lecturas preferidas como las del calculista social de mercados Gary Bécker y el modelo que añora de Batlle y Ordóñez es manifiesta cuando expresa cada vez que puede  que la política y la vanguardia del partido y el estado son los abordajes claves para la acción social.

Me parece que sus enfoques serían más interesantes e influyentes si desarrollara su pensamiento político, hoy apenas delineado, y en retroceso libre liberal durante la campaña electoral, deslizándose sin aceite y con ruido hacia lo que puede denominarse pseudo liberalismo, mostrando una necesidad actual de disimular su liberalismo político expresado en reportajes de hace unos años. Rodeado en su partido y por eventuales socios de una coalición fecundada, breve, en vísperas de someterse a los beneficios de la ley de interrupción del embarazo que en su mayoría no votaron, Talvi aparece en estos meses contagiado por el virus de una política paranoide, binaria, dicotómica, que ve impericia, caos y desastre inmediato, excepto en su propio pensamiento y propuesta. Los que rodean y desgastan el liberalismo de Talvi contagian ese virus cuyo síntoma  mayor es el miedo, se proponen a sí mismos como únicos salvadores manifiestos, y uno hasta se autodenomina conductor sin programa a destacar[3] .  En estas condiciones, su dibujado a trazo grueso liberalismo y su adolescente progresismo corren inminente peligro de ser neutralizados en un corto plazo[4].
No se le puede negar audacia, al presentarse solitariamente en imagen. Puede que intuya ya que su partido no será palanca determinante como en el pasado idealizado, ese caracterizado por una limitada y escasamente liberal constitución política. Su logo, sus carteles publicitarios en carreteras, edificios, stickers, listas, folletos con su foto y gráficas o spots televisivos muestran a Talvi disimulando a su partido, sin vicepresidente visible, como surgido de la nada: la imagen de Talvi es el comienzo de una propuesta política con escenografía colorada.

El programa de Ciudadanos, su sector político dentro del Partido Colorado, se prologa con una carta de su candidato, donde dice (los paréntesis y cursivas son del comentarista):
“En 1950, hace apenas tres generaciones, Uruguay era uno de los 20 países más ricos del mundo, más  precisamente  estábamos  en  el  puesto  número  17,  acompañados  por  Alemania,  Bélgica  y  Francia. Por aquel entonces, un trabajador uruguayo ganaba 50 por ciento más que un español. (una primera verdad que compara al Uruguay con países que ya eran centrales antes de la guerra y fueron luego devastados por ella)
“Uruguay  era  amable  y  justoSu  sociedad  convivía  en  armonía,  estaba  orgullosa  de  tener  un  pueblo  educado  y  valores  cívicos  con  raíces  profundas” (segunda verdad).
“Éramos  conocidos  como  “la  Suiza  de  América” y “la tacita de plata”; se escuchaba “como el Uruguay no hay” (tercera verdad).
“Tres generaciones después, estamos en el puesto 57 en el ranking de riqueza de los países” (cuarta).
Sin relato histórico ni cuidados teóricos (uno se pregunta cuál puede ser la vinculación que Talvi entiende entre riqueza, justicia, amabilidad, rankings, armonía y civismo), la vida de un país durante setenta años es presentada con descripciones inconexas de acontecimientos cantadas con nostalgia. Esta brevísima carta ideológica puede merecer el comentario citado de Eladio Linacero en la novela El pozo de Onetti.

 

Sobre liberalismo y progresismo

Estuve buscando referencias bibliográficas de Talvi, pero aparte de papers sobre economía que, como fue dicho, entiendo de menor importancia para valorar su pensamiento, y puede ser que falte buscar, no encontré escritos suyos sobre otras temáticas. Sin embargo, durante esta campaña electoral de 2019 y en años recientes han sido publicados reportajes a Talvi que enriquecen una visión posible acerca de sus ideas[5] .

En el reportaje de Facundo Ponce de León en TV Ciudad (ver Nota 5) Talvi dice: “(ser) filosóficamente liberal es creer en el gobierno de la ley, de la separación de poderes,… progresista es creer que por nacer se tiene derecho a una vida digna, que es obligación de la sociedad a través del estado de asegurarla”.
Son definiciones escuetas. La primera aproxima a un liberalismo político de separación de poderes, sin mayor precisión dentro del amplio abanico teórico liberal, y su definición progresista se apega al derecho natural, poniendo al estado como asegurador de una vida digna. Esto es, diferente al extremo libertarismo del Estado mínimo y la desregulación extrema del mercado.  En el reportaje del Semanario Voces (Referido en la Nota 5) rechaza con argumentos a la etiqueta neoliberal: “Creo que si la gente estuviera dispuesta a escuchar con atención, esa caricatura tendría que haberse derribado hace muchos años por la prédica de CERES (Centro de Estudios de la Realidad Económica Social, dirigido por Talvi hasta hace unos meses, ed.) Claro que creemos en la iniciativa privada, en darle rienda suelta a la creatividad, en crear los marcos necesarios para que eso ocurra. Como supongo que cree el ala socialdemócrata del Frente Amplio o como cree en Partido Independiente, que digamos que son de centro izquierda. Si ustedes me preguntan cuáles son los personajes que yo admiro, el primero es Felipe González. ¿Por qué? Porque hizo tres cosas que para mí son formidables: primero tuvo la valentía de renunciar a su partido hasta que no renunciara al marxismo como doctrina, y renunció al marxismo, y ahí volvió Felipe González para ser presidente del gobierno español; segundo, dijo que el problema no venía por el aislamiento a través de los Pirineos, sino que venía por la integración a Europa,  y ahí España se volvió un país moderno, democrático y próspero. Yo admiro ese coraje y ese liderazgo de estado”.
Cuando Ponce de León le pregunta acerca de la Escuela de Economía de Chicago a la que Talvi concurrió, responde: “El (mito de la Escuela de Chicago neoliberal) se construyó (a partir de chilenos que vuelven a Chile después de haber estudiado allí) y forman un centro de estudios que genera propuestas. Cuando asume el régimen de Pinochet, no porque Pinochet fuera un liberal ni nada por el estilo sino porque tenía una crisis económica y no había nada en la vuelta y esta gente tenía propuestas, A ver qué tienen muchachos, bueno vamos por acá. La vida es más elemental de lo que se cree, no es conspirativa”.
El entrevistador interrumpe y le dice que vienen de estudiar allí y se asocian con un régimen dictatorial, la reacción de Talvi elude reconocer la familia de tradiciones teóricas que de esa escuela emerge y responde con epistemología, hablando de un método de investigación - relativamente común en el mundo, aunque no sé -  que allí se enseñaría: “sí, es esa asociación, pero mirá Chicago es el reino de la diversidad, todo lo que sea pensar de modo convencional es mal visto… te entrenan primero a pensar con método, te enseñan un método para armar mapas y ese mapa te permite entender la realidad y a ese mapa yo le puedo hacer preguntas que no le puedo hacer a la realidad porque la economía no es una ciencia física (experimental) vos no podés experimentar con la gente, con los mismos métodos tú podés tratar de entender cómo funciona esa economía. Ahora, después qué posición filosófica tomás respecto de estas cosas… Yo soy liberal, pero no soy liberal porque fui a Chicago, soy liberal porque creo en las instituciones, porque creo que son las instituciones lo que en última instancia termina protegiendo al ser humano contra la arbitrariedad del poder”.
No queda claro en su respuesta ni en el programa de qué está hablando cuando dice “poder”. Si el ser humano debe ser protegido del poder que sea ejercido por monopolios o multinacionales (como plantea el progresismo estadounidense), o por el Estado (tradición  liberal republicana en Estados Unidos), corporaciones, partidos, iglesias, por etnias raciales, o el patriarcado, todo eso junto o de otros poderes. Tampoco si debe protegerse al ciudadano del poder, sea o no arbitrario. A la vez, en la respuesta coloca a la “economía” como algo que no es político, sino más bien técnico, algo así como independiente del pensamiento político y filosófico de quien practique ese saber y tenga acceso a esa esfera, y esto es clave para este ensayo.
En términos de agenda progresista de derechos, en el programa se mencionan los aportes del batllismo sobre derechos de género y dice que “luego vinieron” las leyes e salud sexual y reproductiva, las leyes de acoso, leyes contra la violencia de género e identidad de género que su partido no promovió activamente pero que Ciudadanos apoya.
En un momento alto del reportaje, sin que el periodista repregunte, Talvi le dice a Ponce de León: “No sé si quiero cambiar la idiosincrasia (de los uruguayos), no se trata de cambiar la idiosincrasia… no creo que estas cosas pasen por los cambios culturales… se trata de recuperar el optimismo, el vanguardismo del primer batllismo, esa vocación transformadora”. Parece desprenderse que su visión política está focalizada en la acción partidaria, gubernativa, estatal, al vanguardismo del partido, al optimismo que los liderazgos induzcan en la sociedad. La mención que hace el programa al necesario “empoderamiento de la sociedad  civil” está determinada por la creación de espacios que la política hace, al “voluntariado” que aporta por programas. No aparece, concordando con el liberalismo clásico - aunque difiriendo de otras variantes liberales como es el liberalismo igualitario - la inclusión de la iniciativa social que promueve y lucha desde su lugar por derechos y nuevas conquistas, estas acciones autónomas societales simplemente no se mencionan. La historia oficial del primer batllismo, del reformismo desde el estado con cuidados por el déficit fiscal no es repetible, y la configuración del pensamiento de Talvi no toma cuenta de ello. Esto se ha complejizado, globalizado, una demanda en Irán repercute en el Uruguay, un bote hundido con africanos en el Mediterráneo también, ahora hay voto femenino, el caudillaje está disimulado, las diversidades son muchas, movimientos sociales emergen y explotan, como la fortísima lucha por la equidad de género, entreverada con que más de la mitad de mujeres blancas votaron por Donald Trump. A la vez, una política económica ambientalista es ahora demandada, como reconoce el programa de Ciudadanos aunque sin resonancia mayor en el discurso electoral del candidato. La acción de la ciudadanía mundial marca la cancha política. La burocracia, el despilfarro y el ataque irresponsable ambiental privado son fuertes, los estados no están solos en estas cosas. Las redes financieras son masivas. Es importante sostener la conjetura – e investigar sobre ella como se comienza a hacer -  de que las dinámicas sociales, las multitudes, las migraciones, las demandas por mejor vida y ambiente, la movilidad global determinan en buena medida las acciones de empresas y estados y no necesariamente al revés[6] . Las acciones sociales se conjuntan en un magma mezcla de de líquidos, gases y sólidos, cambiante y sorprendente con volcanes y todo. Aún en estados con la formalidad de partidos únicos. El progresista  tenderá a que su partido promueva activamente la protección de los más débiles aunque el crecimiento del PBI sea nulo, defenderá la detención de emprendimientos que atenten fuera de parámetros contra el ambiente, a sostener y promover la agenda de derechos de género y minorías, para denominarse como tal[7] . Si el partido que el progresista elige está a su derecha, no tendrá otra opción - si formula su acción desde el partido y el estado - que estar atento para conseguir otros apoyos, coordinación y acuerdos con los movimientos sociales.
Adjunto una enumeración valorativa: 1. el liberal consecuente es respetable. 2. El liberal que se siente poderoso con sus ideas, a las que ama, es respetable. 3. El liberal que se apoya en un partido que culturalmente está a su derecha es respetable, aunque tal vez ingenuo. 4. El liberal que toma ejemplos de programas de otros contextos políticos y sociales técnicamente debilita el respeto. 5. El liberal que asesora a tecno gestores de derecha política y cultural suponiendo una separación técnico económica, o un determinismo económico que obviará y superará a la reacción de derecha o dictadura política no es respetable intelectualmente porque no ha leído historias. 6. El liberal que podría asociarse estratégicamente con nostálgicos dictatoriales, según los resultados electorales, juega con fuego y merece rechazo.

 

El político y el científico

Dice el programa de Ciudadanos: “(Soñamos con) Empresas públicas propiedad de los ciudadanos y no del gobierno de turno, con vocación de servicio, enfocadas a la sociedad y en particular a las necesidades del ciudadano. Empresas públicas con el compromiso de competitividad y sustentabilidad, llevadas adelante por directorios profesionales e inhibidos de actuación política, enmarcadas en una cultura basada en el mérito y la búsqueda de resultados. Reguladas por actores independientes, tanto de las empresas como del Poder Ejecutivo” (p 76). Expresa una confianza mayor en las entidades reguladoras que el economista de Chicago George J. Stigler en su clásico ensayo The theory of economic regulation (La teoría de la regulación económica). Este punto de vista acerca a Talvi a la familia de teorías regulacionistas que se enseñan en Berkeley. Por momentos no se sabe si fue a Chicago o a esa Universidad liberal, en sentido norteamericano, de California. Como ejemplo de esta ambiguedad, supo resaltar la coherencia exhibida entre el Ministerio de Economía y Finanzas (definidor político) y el Banco Central (regulador a quien desea independiente técnicamente)[8] , según una coherencia y dependencia que en teoría rechaza. Vale anotar además que no hay mención en el Programa de Ciudadanos al manejo actual de la deuda externa.
La necesidad de regulación del Estado y por su intermedio de la vida societal a través de la independencia técnica, científica y profesional es determinante para Talvi. El programa propone fortalecer la URSEA (Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua), la URSEC (Unidad de Regulación de Servicios Comunicaciones), DINARA (Dirección Nacional de Recursos Acuáticos), DINAMA (Dirección Nacional de Medio Ambiente), Tribunal de Cuentas, Dirección de Industrias, Uruguay XXI (Promoción de inversiones, exportaciones e imagen país), INAC (Instituto Nacional de Carnes), INAVI (Instituto Nacional de Vitivinicultura), FNR (Fondo Nacional de Recursos Salud), Unidad de Acceso a la Información Pública, JUTEP (Junta de Transparencia y Etica Pública), Corte Electoral, y otras dependencias o independencias.
Desde este punto, no se sabe si Talvi ha comprendido la relación compleja, registrada en numerosos relatos históricos en los cuales no puedo entrar aquí, acerca de la ciencia, la técnica y la política. Una cosa es asegurarse conocimiento y saberes acerca de la específica gestión, y hacerla con solvencia, otra es la pretendida abstracción de la técnica y en particular de los contextos y objetivos políticos, morales y de visiones del mundo. Podemos citar a Pablo da Silveira[9] , asesor directo de Lacalle Pou, un posible socio de Talvi en esa coalición impredecible[10] , quien apoyándose en Max Weber dice: “(de los académicos, científicos, ed.) no hay que tomar sus conclusiones como verdades imparciales e indiscutibles. Probablemente, su tarea consista en construir las mejores versiones posibles de puntos de vista que ya están presentes en el debate ciudadano”.
El sociólogo Max Weber dictó dos conferencias para estudiantes que tituló La política como vocación y La ciencia como vocación, editadas luego en el libro El político y el científico[11] . Dice Weber: “Lo que impide sostener una defensa científica con respecto a las posturas prácticas (salvo en los casos en que se trate de especificar los medios más convincentes para lograr la finalidad antes indicada) estriba en causas mucho más profundas. Es una defensa que resulta absurda, en principio, debido a que los diferentes valores existentes se encuentran ya librando entre sí un combate sin solución posible”, planteando el choque entre valores de un científico u otro que solo puede resolver una decisión política. Weber avanza más: “¿Cuál es el sentido actual de la ciencia como vocación? La respuesta más acertada es la de Tolstoi, contenida en las siguientes palabras: La ciencia carece de sentido, puesto que no tiene respuesta para las únicas cuestiones que nos importan, las de qué debemos hacer y cómo debemos vivir. Sería vano discutir el hecho de que, en realidad, la ciencia no responde a tales cuestiones. El meollo del problema está, sin embargo, en que no ofrece ninguna respuesta y en que no contribuye, en definitiva, a plantear adecuadamente tales cuestiones”. Weber sostiene que la ciencia no responde a cuestiones morales ni a cómo debemos encarar la vida. Invito a imaginar tres técnicos doctorados de la DINAMA discutiendo acerca de un curso de agua y las medidas necesarias para conseguir un grado aceptable de potabilidad. ¡Qué lío se arma si una sostiene que los sojeros deberían ser monitoreados escrupulosamente y multados, otra proponga prohibir la fumigación probadamente contaminante y otra que afirme que el costo del gasoil y la electricidad impide el correcto manejo del glifosato!

El Doctor Jorge Batlle, casado con la política según su madre, probablemente sea uno de los políticos más estudiosos, menos especializados, más contextuales, con mayor de cantidad de anécdotas, autodidactas y artesanos desordenados de los saberes. Conocedor y estudiante de economía, historia, derecho, política y filosofía, parricida, cabeza dura y con ideas que creía salvadoras, eligió siempre la decisión política sobre la técnica. No siempre acordó con los editorialistas de Búsqueda, más bien los disgustaba como queda evidenciado en el libro de Claudio Paolillo Con los días contados[12] .

Espiritualismo y positivismo

Le dice Talvi a Ponce de León: “se trata de recuperar el optimismo, el vanguardismo del primer batllismo, esa vocación transformadora”.
Para comentar esta ilustrativa frase, que se une a su voluntad de construir “un pequeño país modelo” conviene echar un vistazo histórico previo.
El intento de Jorge Batlle de conectarse a José Batlle y Ordóñez y sus adhesiones  (matizadas al final de su vida) al racionalismo espiritualista, formó parte de su ruptura con el segundo batllismo de su padre Luis, y fue un proceso, que contó con la formación de la Fundación Prudencio Vázquez y Vega en el año 1988, encaminado a la fundamentación de su liberalismo, algo novedoso en un partido colorado estancado que se cocía en la salsa  de un positivismo evolucionista, un pragmatismo vulgarísimo y el promitente binarismo guerra fría de Sanguinetti. Tal intento sufrió freno y luego fracaso, aunque rescató debates de inocultable valor histórico aunque tal vez irrelevantes en términos contemporáneos. Sus indisimulados objetivos eran el rescate de la importancia decisiva de las ideas, la voluntad y el vanguardismo político racional iluminista, en contraste con el mainstream colorado. El interés central de Jorge Batlle era fundamentar filosóficamente el liberalismo económico, conectando con el primer batllismo, (el partido era el partido y se debía ponerlo de cara al futuro) y eclécticamente echa mano a diversos pensadores, como Prudencio Vázquez y Vega y Juan Bautista Alberdi. De este último le interesaba su postura contraria a la existencia de un Banco Central, idea con la cual se había adelantado a Friedrich von Hayek. Por su parte, Jorge Batlle disminuyó luego su empuje por la divulgación del espiritualismo de José Batlle y Ordóñez por motivos que no me son claros al momento. Deberá ser motivo de investigación.
Siguiendo ahora a Arturo Ardao, y su libro Espiritualismo y Positivismo [13], le citaremos para lograr muy brevemente contextos históricos (entrecomillados de Ardao):
Decía Vázquez y Vega, “prestigioso profesor de filosofía del Ateneo y conductor entonces del movimiento racionalista” en 1878: “Cuando el espíritu público se agitaba en el mar de la política, el doctor Ellauri, con una constancia admirable, predicaba día a día en la Universidad la libertad de pensamiento. Necesario es decirlo, el doctor Ellauri ha sido el Jefe de la Escuela. A él se deben las ideas liberales que animan a la juventud ilustrada”
(p 44).
Dice Ardao: “un hondo antagonismo filosófico dividió desde el primer día al Ateneo en dos bandos irreductibles: el de los espiritualistas y el de los positivistas. No se trató, como pudiera pensarse, de un simple conflicto entre viejos y nuevos. Un hombre joven —precisamente el malogrado Prudencio Vázquez y Vega—, fue el más calificado opositor del positivismo, al mismo tiempo que la primera personalidad filosófica de la época. Con un enorme prestigio intelectual y moral, fue el profesor de filosofía del Ateneo, creador de su sección de filosofía y activo animador de su tribuna. Pero en la institución actuaban también los ya nombrados profesores positivistas de la Facultad de Medicina, que a principios de 1877 habían iniciado su proselitismo de ideas en el Club Universitario. Muchos jóvenes y algunos hombres maduros resultaron arrastrados tanto por su prédica como por las novedosas lecturas” (p 78).
Ardao introduce a Batlle y Ordóñez en estas polémicas del Ateneo: “… una disertación de Vázquez y Vega sobre ‘Naturaleza, origen y formación de las ideas’, engolfó a la sociedad en la discusión del espiritualismo y el materialismo —hacia el que se acostumbraba derivar las tesis positivistas— que se desarrolló con notoria mayoría de partidarios del primero. El punto de vista materialista fue principalmente sostenido por Francisco Soca, el futuro famoso médico. El espiritualista, por Vázquez y Vega y Batlle y Ordóñez. La nota más llamativa que ofrece la breve historia de la Sección de Filosofía del Ateneo, se halla constituida por la actuación que en ella tuvo José Batlle y Ordóñez (1856-1929), futuro gran estadista y jefe de partido, que iba a llenar con su nombre una etapa política del país. Fue, más que el propio Vázquez y Vega, el verdadero animador de los debates, apareciendo entonces —entre los veintitrés y veinticinco años de edad—, como obstinado defensor del espiritualismo metafísico de viejo cuño cartesiano. Católico hasta dos años antes, ingresó a la militancia anticlerical tan pronto como se emancipó del dogmatismo teológico. Una temprana vocación por la astronomía lo inclinaba al campo de la ciencia. Empero, se mantuvo fiel al espiritualismo deísta que interpretaba entonces, con alarde de talento, en filas del racionalismo, su íntimo amigo Vázquez y Vega. Con la colaboración activa de éste contribuyó a editar de noviembre de 1878 a setiembre de 1879, El Espíritu Nuevo, revista juvenil de ideas, una tribuna más del racionalismo. Del punto de vista de la filosofía estricta fue un órgano de resistencia a las doctrinas positivistas, por las que Batlle no mostraba ninguna inclinación, aunque ilustrara la revista con artículos científicos sobre temas de cosmografía. Simultáneamente publicaba, en el diario La Razón, a principios de 1879, su conocida poesía ‘Cómo se adora a Dios’, traducción lírica de la religión natural que los racionalistas predicaban” (p 83).
Por mi parte, anoto que Batlle y Ordóñez también incursionaría en debates aún abiertos en el siglo 21[14] .
Ardao discrepa con la tesis de que Batlle y Ordóñez se volcó luego al positivismo: “En mayo de 1881 estaba Batlle de regreso (de su viaje a Europa, ed.), tocado definitivamente, según sus biógrafos, por el positivismo. Sin embargo —destacamos la observación porque destruimos aquí un generalizado error—, pese a aquellos contactos con la expresión francesa y fundacional de la escuela positivista, siguió siendo firme adicto al espiritualismo. Su libro favorito en filosofía del derecho fue el Curso de Derecho Natural del krausista Ahrens. Y en los años 90 y 93, como veremos en el capítulo XI, apoyó desde El Día la reacción espiritualista de entonces contra el positivismo universitario” (p 83).
Ardao describe un debate entre espiritualistas y positivistas: “Fue Vázquez y Vega el canto de cisne del espiritualismo romántico y principista, cuyas virtudes y defectos intelectuales y cívicos llevó a la exageración. Hostil, en el fondo, a la gran renovación científica del siglo, que no desconocía, con preocupaciones y prejuicios propios de generaciones superadas”…“Vázquez y Vega había sostenido que la exaltación ciencista del progreso material perjudicaba la necesaria preocupación por el progreso moral. (El Doctor en medicina Julio Jurkowski, ed.) lo refutó, resolviendo con el espíritu del positivismo uno de los grandes problemas de la conciencia americana de la época: el que planteaban los primeros pasos dados en el continente por la civilización técnica del capitalismo moderno. Sirva la ocasión para anotar la correspondencia histórica que existió entre esta penetración y la de la ideología positivista. ‘La humanidad —decía—, al progresar, tiende, no sólo al bienestar material, sino también a la perfección moral, pues sin ésta no sería posible aquél. Es, pues, una manera superficial de ver las cosas, la que considera que vale más, como se ha dicho aquí, para el progreso y bienestar de un país, propagar la sana moral que tener ferrocarriles o teléfonos. Ciertamente, la moral es indispensable en un cuerpo social; pero lo uno no va nunca sin lo otro. La miseria impide el desarrollo intelectual y moral de una sociedad: el progreso industrial, asegurando el bienestar, lo favorece. Las dos cosas progresan juntas, estando basadas la una en la otra... El progreso no es un accidente sino una necesidad. Lejos de ser producto del arte, la civilización es una faz de la naturaleza, como el desarrollo del embrión o la aparición de una flor, como dice Herbert Spencer... La moral no va sin la ilustración y ésta no va sin la ciencia, que a su vez conduce e ilumina a la industria. Así, todo se encadena formando una armonía general. Las divisiones son artificiales. Todas las ramas del conocimiento humano tienen igual tendencia al bienestar de la humanidad, y por consiguiente igual mérito; es la ley natural de la división del trabajo’” (pp 89-90). Sí que tiene repetidores el discurso del Dr.Jurkowski al comienzo del siglo 21.
Ardao entiende saldada la disputa entre espiritualismo y positivismo a favor del último, y a la vez que considera dada la superación del positivismo por el pensamiento de Rodó y Vaz Ferreira: “(el positivismo) se impuso. Pero sin alcanzar nunca el imperio indiscutido que él había conocido. Hasta el momento en que a su vez fue superado por las corrientes contemporáneas —Rodó, Vaz Ferreira—, el positivismo debió soportar la oposición tenaz de la escuela desplazada, en una ardorosa contienda cuyo estrépito domina la vida universitaria de la época. Las manifestaciones filosóficas del espiritualismo, a que esa contienda dio lugar, pertenecen ya a la historia del positivismo. Sólo pueden explicarse, del punto de vista histórico, como reacción polémica contra él”. (p 46)
Ardao afirma, insisto, que la dura y extensa polémica entre espiritualistas y positivistas de fines del siglo 19 ha sido superada, ya por ejemplo desde las nuevas reflexiones de Vaz Ferreira que descartaban la oposición entre la voluntad moral principista y una valoración de las ciencias fácticas, o una falsa oposición entre artes y matemáticas. Es determinante valoración positiva que hace Ernesto Talvi de la ciencia económica según el modelo de la elección racional – incluyendo en su programa el estudio de “expertos” en ciencias del comportamiento para modificar las estructuras de decisiones que se le presentaban a los ciudadanos y así guiarlos en sus procesos racionales de decisión. El relato de Ciudadanos es que el estado muestra ineficiencias, es caro, se gestiona relativamente mal, y la sociedad es receptora de sus ineficiencias. Las empresas privadas no son presentadas como problemáticas, no hay relatos históricos de sus comportamientos inversores deficientes bajo distintos gobiernos (este aspecto se verá con más extensión en otra parte de este comentario). La sociedad – intrínsecamente buena -  es víctima de gestiones deficientes. El modelo de pensamiento político es el de “presentar”, “inducir”, “crear espacios institucionales”, “regulados técnicamente” desde el estado hacia los ciudadanos, quienes esperarían esas señales para actuar, no antes. Un modelo de país creado desde el estado, ahora con psicólogos que estudien y guíen los comportamientos de la ciudadanía, según propusieron recientes ganadores del Nobel de economía.
En resumen, en el pensamiento de Talvi está el entusiasmo vanguardista espiritualista,  junto con la confianza en la ciencia y el positivismo factual de los datos económicos, la regulación técnica gestionaria consecuente que se visualiza mágicamente independiente de la sociedad e intereses particulares. Parece ser que el pequeño país modelo está en la cabeza de los trescientos técnicos que repetidamente menciona. Es un modelo apriorista radical.
Estas visiones – persistentes – como los rudos espiritualismos y positivismos decimonónicos, así como el positivismo más diverso que se extiende hacia el siglo veinte y comienzos del actual, han sido superados por diversos pensamientos contemporáneos democráticos societalistas.  
 

¿Qué libros en el area económica han influído en su pensamiento?

Búsqueda, en su edición del 12 de setiembre de 2019 (p 37) le hizo la pregunta del título a Ernesto Talvi, quien respondió: “de Gary Bécker, The Economics of life (La economía de la vida); de George Stigler, The Economist as a preacher (El Economista como predicador); de Guillermo Calvo, Macroeconomics in Times of Liquidity Crisis (Macroeconomía en tiempos de crisis de liquidez) y Emerging Capital Markets in Turmoil (Mercados emergentes de capital trastornados)”
Comentaremos, con disculpas, solamente algunos aspectos de esta importante literatura económica preferida por Talvi. Los enfoques de Bécker, a quien no puede negarse originalidad ni que se aparte  de los lugares comunes, sí que sorprenden a quienes puedan admirar aún ambiguamente la tradición socialdemócrata, o la norteamericana política liberal. Stigler es un fresco mirón de sí mismo en el espejo, al menos en el ensayo seleccionado aquí. Calvo, un técnico que está por fuera del bien y del mal, llámese FMI o Banco Mundial a esos campos morales, debería sorprender a Talvi cuando señala la conducta  del “mercado” cuando piensa en el futuro y no en el pasado, siendo un actor (compuesto por asociación compleja de actores y actrices de variada calidad) que mira qué capacidades políticas tiene el que ofrece el “mapa” para su acción subjetiva y deliberada.

Comienzo con el ensayo de Gary Bécker, The economic way of Looking at life[15] (La manera económica de contemplar la vida) accesible en la web, dictado en la recepción de su premio Nóbel de 1992, y un antecedente directo del libro The Economics of Life: From Baseball to Affirmative Action to Immigration, How Real-World Issues Affect Our Everyday Life de Gary S. BéckerGuity Nashat Bécker[16] (Desde béisbol a una acción afirmativa sobre la inmigración, cómo los asuntos del mundo real afectan nuestra vida cotidiana), el que menciona Talvi como su primera referencia económica. El libro es una recopilación de columnas de Bécker aparecidas en la revista Business Week. La traducción es del comentarista.
Dice Bécker, refiriéndose a cómo las personas hacen un balance entre costos y beneficios al casarse, delinquir, discriminar o invertir en sus hijos: “Un paso importante para extender el análisis tradicional de la elección racional individual es incorporar a la teoría un conjunto mucho más rico de actitudes, preferencias y cálculos. Este paso es importante en todos los ejemplos que considero.
“El análisis de la discriminación incluye en las preferencias una aversión a los prejuicios contra miembros de grupos particulares, como negros o mujeres.
“Al decidir si participar en actividades ilegales, se supone que los delincuentes potenciales actúan como si consideraran tanto las ganancias y los riesgos, incluida la probabilidad de que los atrapen y la gravedad de las penas.
“En la teoría del capital humano, las personas evalúan racionalmente los beneficios y costos de actividades como educación, capacitación, gastos en salud, migración y formación de hábitos que alteran radicalmente su forma de ser.
“El enfoque económico de la familia supone que incluso íntimas decisiones como el matrimonio, el divorcio y el tamaño de la familia se alcanzan a través de sopesar las ventajas y desventajas de las acciones alternativas. La evaluación está determinada por preferencias que dependen críticamente del altruismo y sentimientos de deberes y obligaciones hacia los miembros de la familia.
“Dado que en la teoría de la elección económica racional, el enfoque del comportamiento se basa en una teoría de las decisiones individuales, las críticas a esta teoría generalmente se concentran en supuestos particulares sobre cómo estas decisiones
se toman. Entre otras cosas, los críticos niegan que los individuos actúen consistentemente con el tiempo, y cuestionan si el comportamiento mira hacia delante, particularmente en situaciones que difieren significativamente de aquellas generalmente consideradas por economistas, como los que involucran a delincuentes, adictos, asuntos familiares o comportamiento político”.
“Los economistas tienen una perspectiva estrecha acerca de los compromisos de la gente. ‘Manipular’ las experiencias de otros para influir en sus preferencias puede parecer ineficiente y lleno de incertidumbre, pero puede ser la manera más efectiva disponible para lograr compromiso. La teoría económica, especialmente la teoría de juegos, necesita incorporar culpa, afectos y actitudes relacionadas dentro de las preferencias para conseguir una comprensión mayor de cuándo los compromisos son “creíbles”.
En el Apéndice de este ensayo, Bécker presenta como ejemplo de su economía de la vida un modelo matemático para calcular la utilidad (beneficio y satisfacción económica, moral, afectiva, etc. que se cuantifica) que podrían obtener madres y padres invirtiendo en el “capital humano” de sus hijos considerando la tasa de descuento financiero (fijada por autoridades económicas o por consensos para permitir evaluar inversiones a futuro como ésta de los hijos), el consumo del bien económico “hijo” y la tasa de altruismo moral de los progenitores, que varía de 0 a 1. Si es 0 son padres egoístas, si es 1 son altruistas, si es 0,5 son más o menos altruistas, si es negativa, Bécker considera que los padres serían sádicos y puede incluir esa conducta en su cuantificación. En nota al pie está la fórmula de cálculo[17] .
Bécker en su larga actividad periodística y académica ha defendido, entre otras posturas, a un sistema de vouchers para que padres elijan escuelas privadas o públicas para sus hijos, la constitución de un ejército de voluntarios, legalización del consumo de drogas, liberalización de disposiciones sobre salarios mínimos, subastas públicas de derechos de inmigración o visas de extranjeros según las cuales empresas privadas puedan rematar a mejor postor el derecho de un/a inmigrante de determinada calificación, a quien se le otorgaría la visa para trabajo legal en esa empresa, recaudando el Estado por ese remate.   
 
El segundo texto que indica Talvi es de George Stigler, The Economist as preacher and other essays[18] (El Economista como predicador y otros ensayos)
Entre ellos elijo para comentar el ensayo de Stigler  Do economists matter? (¿Importan los economistas?) publicado inicialmente en 1976, por la relación contradictoria que tiene con el enfoque de Talvi.
Dice Stigler: “Un profesor de economía se ve tironeado entre dos visiones acerca de su rol profesional en este mundo, al menos este profesor.
“Una visión, en la cual la mayoría de nosotros nos formamos, es que los economistas somos los críticos expertos o defensores de todas y cada una de las políticas económicas – no los únicos críticos pero sí entre los más poderosos. Estudiamos configuraciones económicas existentes y alternativas y estamos armados para nuestro estudio con teoría poderosa sustancialmente. Podemos perder algunas de nuestras batallas – la persistencia y aún el crecimiento del proteccionismo económico puede ser un recordatorio suficiente de que somos más bien imponentes que omnipotentes – pero ganamos algunas batallas y esperamos ganar más.
“La visión contrastante, a la que soy conducido por el mismo entrenamiento técnico, es que los consumidores generalmente decidirán lo que será producido y que los productores hacen su dinero descubriendo más precisamente lo que los consumidores desean y produciéndolo más barato. Algunos podrán extender alguna sombra de duda acerca de esta proposición, gracias a la energía y habilidad del Profesor Galbraith, pero ni sus grandes talentos pueden rebatir la idea de que yo vivo en una casa y no en una carpa porque compare las artes publicitarias de las dos industrias. Dejando de lado esta excentricidad de Cambridge, es útil decir que los consumidores dirigen a la producción y, en consecuencia, ¿acaso no dirigen las palabras e ideas de los intelectuales y no al revés, como sostiene la primera visión?...
“¿Por qué, cuando el economista asesora a la sociedad, es a menudo tan fríamente  ignorado? El nunca cesa de predicar el librecambio – aunque los sermones sean cada vez menos frecuentes – y el proteccionismo continúa en ascenso en los Estados Unidos. El deplora los perversos efectos de las leyes del salario mínimo, y el mínimo legal se aumenta cada tres o cinco años. El caracteriza las leyes contra la usura como supersticiones medievales pero ningún estado se apura a derogar su ley.
“Nosotros los economistas damos distintas explicaciones acerca de la falta de sabiduría de nuestra sociedad. La primera explicación es que el público no entiende nuestros argumentos y en consecuencia no entiende su propio interés…”

El tercer autor que menciona Talvi es Guillermo Calvo, en particular su libro Macroeconomics in Times of Liquidity Crises, Searching for Economic Essentials, (Macroeconomía en tiempos de crisis de liquidez, buscando esencias económicas),publicado en 2016[19] , en el que Calvo estudia la crisis financiera del 2008. Es un libro redactado en jerga técnica que no es posible comentar aquí. Calvo no comparte las explicaciones de la crisis que se han ofrecido, como la superabundancia de ahorros en manos del público, ineficientes regulaciones bancarias, abundancia de oferta de dinero a casi nula tasa de interés y escasez de inversiones seguras. Para el economista argentino debe mirarse fundamentalmente al papel de la liquidez monetaria. Su libro entre otras cosas plantea políticas dirigidas a los bancos centrales. Coloco aquí un comentario metodológico: es un enfoque técnico que parece ser algo economicista lejano a la economía política o de una “ciencia social” en términos de Talvi, perteneciente a la versión omnipotente de los economistas que describe Stigler, según se vio aquí anteriormente. No hay acción del público, de los consumidores ni de las personas que tienen en sus manos dinero y deciden acerca de sus usos, parece que a Calvo no le interesa identificar la génesis de la expansión de la liquidez o de su contracción, siendo la liquidez un sujeto autónomo del universo del mercado, o algo así. El obligatorio enfoque transdisciplinario para nuestro tiempo contemporáneo aquí queda reducido a un enfoque de especialistas. El  empresario Nicolás Jodal expresó claramente las limitaciones de un “especialista” comparado con un “generalista”[20] .
De interés adicional referente a Calvo, en un reportaje reciente, él habla de las espaldas políticas necesarias si hubiera que hacer un ajuste de gastos estatales en Argentina y parece que le estuviera soplando prudencia a su colega Talvi.
Dice Calvo: “… de repente, Cristina (Fernández Kirchner) es lo mejor que puede pasarle al país, curiosamente…porque va a aplicar el ajuste con apoyo popular, culpando al gobernante previo (Macri)… (y) los mercados se olvidan de todo. Hay bastante evidencia empírica de países que han caído en default y luego han podido salir. Al final se olvida, porque ¿qué le importa al mercado? No es lo que pasó sino lo que va a pasar[21] .

 

Haremos el estado eficiente ¿y el empresariado?

Una conjetura que se sostiene en este ensayo es que la inadecuación del Partido Colorado  para la aplicación de un programa liberal - según la descripción realizada -  es grande, aún con eventuales apoyos puntuales de socios de una eventual asociación que parece efímera y no estratégica. Ordenar mejor las cuentas, gestionar mejor el estado es importante, aunque insuficiente[22] . No solo es útil repasar la experiencia del gobierno de Jorge Batlle, de solitaria conducción y triste final, o la brevedad herrerista (que Talvi calificó de ingenua con nociones falsas[23] ) de Luis Alberto Lacalle con Ramón Díaz presidente del Banco Central, es útil además reflexionar acerca de las limitaciones comprobadas en el mundo de las concepciones liberales clásicas y en particular, la concepción técnico estatal institucionalista como determinante para favorecer una mejor actividad privada. Hemos argumentado que esta es solo una parte del “mapa”.
En este apartado, para sumar a las inconveniencias políticas e ideológicas apuntadas, se citan textos del programa de Ciudadanos en los que se entrevé – sin extraer conclusiones para el discurso - una  potencial y ya histórica escasa fuerza motriz empresarial local, según una constelación de datos convergentes que deberían considerar todos los partidos políticos, liberándose en lo posible de pesados supuestos ideológicos.   
  
El programa de Ciudadanos adelanta una idea muy compartida por distintos sectores de partidos y admite que la inversión privada en investigación y desarrollo es baja, sin alcanzar a reconocer que así lo fue históricamente. Dice: “Vamos  a  favorecer  la  creación  de  fondos  de  inversión  privados  que  inviertan  en  empresas  basadas en conocimiento. “En Uruguay la inversión en investigación y desarrollo no solo es baja, sino que la mayoría de esta  inversión proviene  del  sector  público.  Mientras que en Nueva Zelanda el sector empresarial aporta el doble que el Estado, en Uruguay el aporte directo estatal equivale a casi ocho veces el privado”. 
Aquí parece admitir la necesidad de un cambio cultural en el empresariado: “Si logramos invertir este patrón de financiamiento vamos a generar un cambio cultural y por lo tanto un verdadero impulso al desarrollo tecnológico y científico… el sector privado se puede ver motivado por la posibilidad de acceder a una renta atractiva (que al mismo tiempo genera valor para la economía) en un contexto de pocas posibilidades de inversión y un mercado de valores reducido” (p 57)
Sobre empresarios agropecuarios, y que entiendo puede extenderse a otras ramas empresariales: “En los sectores con problemas de productividad se registra una baja adopción de nuevas tecnologías, principalmente por una percepción de que es preferible gastar menos y arriesgar poco, o porque la tradición familiar define cierto tipo de técnicas productivas, pero también por falta de conocimiento de las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías (p 107)
Insistiendo en la falta de adopción de tecnología agropecuaria por empresarios centrando reformas en las instituciones: “Pero en los últimos años se ha debilitado la validación y adopción de esas tecnologías a nivel predial (generadas por Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), Uruguay XXI, Transforma Uruguay, las incubadoras de emprendimientos, Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL) y las Facultades de Agronomía y Veterinaria)  sobre todo en la ganadería. Por ello, proponemos replantear el rol y la forma de trabajo de las instituciones en cuanto a la validación y transferencia de tecnología, y reorientar las líneas de investigación, dándole mayor énfasis a la producción orgánica, a la inocuidad de nuestra producción agropecuaria, a la captura de carbono, a la producción y uso de energías limpias, y a la inteligencia artificial (agricultura y ganadería de precisión, robotización, uso de drones, etc.)” (p107).
La crítica a la inexistencia de opciones financieras no menciona la enorme cantidad de dinero que está depositada por residentes en circuitos financieros del exterior: “Uruguay ha avanzado significativamente hacia un sistema financiero eficiente, pero aún resta mejorar para que el ahorrista vuelva a tener la confianza de que sus ahorros en moneda nacional están seguros (p 23). El estreno en estos días de la película Así habló el cambista de Federico Veiroj ofrece una oportunidad para absorber el relato de actividades financieras de hace unos años, similares a muchas actuales, nada más que con diferentes   tecnologías. El personaje del cambista y sus confesiones permiten registrar las pulsiones de su clientela diversa, de una resiliencia social fantástica.[24]

Y el programa no se priva de decir, sin mencionar el contexto histórico de las devaluaciones y las crisis de confianza del “público”: “Las sucesivas crisis financieras y depreciaciones  bruscas del  peso  uruguayo han hecho al público perder la confianza en la moneda nacional y en instrumentos de ahorro con plazos más largos” (p 23)
Persiste la preocupación por más cultura emprendedora: “El desarrollo de una cultura emprendedora requiere el fomento de aptitudes (lógica, matemática, nuevas tecnologías, finanzas, pensamiento computacional, etc.) y habilidades específicas (creatividad, negociación, empatía, resiliencia, toma de decisiones, trabajo en equipo, pensamiento crítico, self-learning, etc.) que deben ser adquiridas a través de un sistema educativo moderno y flexible (como el propuesto en nuestro Plan de Educación). Este fomento no solo debe limitarse a la educación formal si no que debe incluir el acceso a talleres, mentorías, seminarios y cursos de especialización” (p 62).
Y para terminar con este apartado que como los anteriores intenta colocar cuestiones a la vista de la lectora/or para su reflexión, el programa de Ciudadanos, con Talvi habiendo declarado que el programa de Lacalle Herrera y Díaz era ingenuo, dice creyendo en una encuesta: “Hay espacio para seguir mejorando y las políticas públicas pueden jugar un rol fundamental. A pesar de los apoyos públicos existentes, según el Informe “Emprender en Uruguay” del CED (Centro de Estudios para el Desarrollo), el 60% de los emprendedores ve al Estado decididamente como un obstáculo. Esta realidad se tiene que revertir”.
Y más ingenuidad, responsabilidades exclusivas y falta de anotaciones históricas: “Lo primero que hay que reconocer es que el problema de competitividad que sufren los sectores productores de bienes transables, en particular el agro y la agroindustria, tienen su origen fundamentalmente en el déficit fiscal”(p 103).

 

Una película y una canción que me representan

En el ya referido reportaje, Búsqueda le pregunta a Talvi: “¿Qué película y qué canción cree que lo representan?” La respuesta es: “Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore y Father & Son de Cat Stevens”
En los otros reportajes ya citados Talvi relata que es uruguayo, hijo de un macedonio cuya familia fue liquidada por los nazis, y de una madre turca que emigró de niña a Cuba y luego a Rivera, ambos de orígenes judíos, que se unieron en Montevideo. En los años 45-50 su padre Manuel se instaló como comerciante de ropa femenina. Era un batllista admirador de Luis Batlle, a quien vio en la calle un día caminando por 18 de Julio del brazo de su señora Matilde Ibáñez. El ver al Presidente caminar sin custodia por la calle le provocó “un amor a primera vista”. Cuenta su hijo que en la familia todos se decían colorados excepto su padre Manuel que decía “colorado no sé, soy batllista”. Sus padres Manuel y Susana le decían a Ernesto y a su hermana que solo les iban a dejar una cosa en esta vida: educación[25] . Lo enviaron a la escuela pública hasta que su madre convenció a su padre de cambiarlo al privado Saint Andrews para “que aprendiera inglés”, completando luego su formación secundaria en The British Schools. Luego se formó como economista en la Universidad de la República tras lo cual viajó a Estados Unidos a obtener su maestría y doctorado en la Escuela de Economía de la Universidad de Chicago. Trabajó en Estados Unidos en diversos organismos internacionales hasta que volvió al Uruguay formando y dirigiendo el CERES (Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social).
Cinema Paradiso (El paraíso del cine) – doy por sentado que ya la vieron, si no es así, disculpas, si no la vieron, ¡vale la pena! -  es la historia de Salvatore (Salvador), un siciliano que de niño se aficiona y enamora del cine. Estamos en los años 1945-1950. Su padre muere en la segunda guerra pero Totò (Salvatore) encuentra en Alfredo, el operador del cine de su pueblo Giancaldo, un guía y padre sustituto analfabeto, quien le enseña el oficio de operador maquinista. Totò conoce así numerosas películas norteamericanas e italianas de la época de posguerra. La sala de cine era controlada por la Iglesia y el cura impunemente censuraba las películas, en particular las escenas aún ingenuamente eróticas, como besos y abrazos amorosos. Alfredo cortaba el celuloide con tijera y guardaba la tira. El cine estaba en el centro del pueblo con el loco de la plaza incluído y el acomodador con pocos caramelos, con las maldades pueblerinas, la masturbación masculina, silbidos y viajes emocionales variados. Tornatore también muestra la pobreza relativa campesina de Sicilia, la tosquedad laboral, emigraciones obligadas hacia otras partes de Italia y Europa y en particular escenas con terratenientes seleccionando gente con un “andá a que te dé trabajo Stalin”. En la plaza todos parecen iguales. La vida se le termina a la madre cuando enviuda y durante años viste de negro, las mujeres de Giancaldo no existen salvo para casarse y parir hijos, salvo la prostituta que atiende jóvenes y viejos fumando en el cuarto a la izquierda del fondo del cine, con riguroso orden de precedencia. El analfabetismo es extenso. Los niños en la escuela separada de las niñas. La maestra e inspectores cual generales de la enseñanza autoritaria. La pobreza es grande, la lotería enriquece a algún afortunado. Salvatore es un niño  travieso, crece, muestra condiciones personales vivaces y sobresalientes. Luego de un fracaso amoroso adolescente, emprende su emigración a Roma, empujado violentamente por Alfredo, quien le dice andáte, no vuelvas la mirada atrás, si me entero que volviste no te quiero ver, no me escribas ni vengas a verme. En Cinecittá Salvatore se transforma en un director de cine exitoso, muy conocido, con gran poder económico y no vuelve más a Giancaldo, le manda dinero y mejora la vida de su madre, hasta que un día ésta le comunica que Alfredo ha muerto. Vuelve, concurre al velatorio y entierro de su mentor, es testigo mudo de la demolición del viejo cine de la plaza, retorna luego a Roma con un paquete de cintas censuradas que le había guardado Alfredo, las hace pegar y llora emocionado solitariamente mirándolas en su sala de cine privada[26] .
Father & Son de Cat Stevens es una canción acústica de los años setenta, en la que el padre y el hijo se turnan en la letra. En la balada, el padre le dice al hijo que no es momento para hacer un cambio, que es joven, que se la tome con calma, que busque una muchacha, que lo mire, él es viejo pero feliz, que se tome su tiempo y piense mucho, piense en lo que consiguió, que él estará aquí mañana, pero sus sueños tal vez no. El hijo responde cómo puedo explicarte, siempre es lo mismo, cuando lo hago él se aleja, siempre lo mismo, desde el momento que pude hablar se me ordenó que escuchara, ahora hay una manera, y sé que tengo que irme, sé que tengo que irme. El padre repite lo anterior. El hijo canta todas las veces que lloré guardando para mí las cosas que sabía, es duro, pero es más duro ignorar eso, si son ellos que sabían, de acuerdo, pero son ellos los que sabían, no yo, ahora hay una manera, y sé que tengo que irme, sé que tengo que irme.

Debe agradecerse a Ernesto Talvi haber sido tan sincero y transparente. Fuera del alcance de mis conocimientos y capacidades, alguien más conocedor/a de las profundidades de la psiquis humana tal vez pueda vincular estas obras de arte con los textos anteriores de este atrevido ensayo║.

 

Agradezco los comentarios de José Miguel Busquets y de Graciela Gómez Palacios sobre el primer borrador de este ensayo, así como la colaboración de Gerardo Caetano para entender mejor las políticas fiscales del primer y segundo batllismo.

 

[2] En la página 28 de su programa Un Pequeño País Modelo, Programa de Gobierno de Ciudadanos 2020-2025 https://talvi.uy/files/site/Programa%20de%20Gobierno%20de%20Ciudadanos%202020-2025.pd

[3] Una prueba de este deslizamiento hacia el pseudo liberalismo podría aparecer cuando se vote el desafuero de Manini Ríos en el Senado, por haber deliberadamente omitido y demorado comunicar a la Justicia la conducta de Gavazzo.

[4] Tomo como referencia conceptual al libro de Richard Hofstadter, The Paranoid Style in American Politics (El estilo paranoide en la política estadounidense) Vintage Books, Random House, Nueva York, 2008. Este historiador y ensayista, de gran actualidad si se mira la presidencia norteamericana de Trump en curso, estudia un estilo político que ve repetido en su país, el paranoide en sentido laxo, el que crea mundos terroríficos que meten miedo, estilo asociado a la figura del pseudo conservador a quien describe como un radical conservador que intenta disimular su conservadurismo y su radicalismo. El pseudo liberal, invirtiendo la idea de Hofstadter, sería el que intenta disimular su liberalismo.

[5] Los reportajes que se utilizarán para este comentario son:
-Semanario Voces, 4 de setiembre de 2015, http://www.voces.com.uy/entrevistas-1/ernestotalvieconomistanohayunpaisenelmundoquetengaunaeducacionbuenasinunsistemapublicodealtacalidad
- El País, Reportaje de Carlos Tapia, 25 de febrero de 2018,
https://www.elpais.com.uy/que-pasa/elegido-renovar-colorados.html
-Semanario Búsqueda, 12 de setiembre de 2019, p 37.
-TV Ciudad, De Cerca, Reportaje a Ernesto Talvi por Facundo Ponce de León, 22 de setiembre de 2019. https://www.youtube.com/watch?v=FTout-LUhCI

[6] La obra de Antonio Negri, aún con sus intentos infructuosos de inscribir las luchas sociales en el esquema multitud versus imperio, es inspiradora porque descubre las iniciativas determinantes de la ciudadanía mundial, en derrotas y retrocesos, en iniciativas y pasos inesperados. Las luchas sociales en China, enormes y aún en parte desconocidas en Occidente deben merecer toda la atención.

[7] Un balance de políticas de este tipo es  extremadamente difícil aún para partidos con amplia representación parlamentaria y vínculos estrechos con movimientos sociales. Enormes intereses societales se pronuncian en contra de distribuir riqueza si no hay crecimiento, economistas predicen crisis si no se crece al menos al 3% anual, la demanda de fuentes de trabajo es fortísima aunque con ellas haya consecuencias ambientales más allá de parámetros aceptables. La economía ambientalista es aún débil frente a la economía de la opción racional y el crecimiento.

[8] Del reportaje citado a Talvi en Semanario Voces (setiembre 2015) en negrita y cursiva las preguntas del periodista (los subrayados son de este comentario):
¿Le tenés confianza al equipo económico?
Cien por ciento. Hay muchos protagonistas que son los mismos. Cambió el presidente. Se armó un equipo económico que es coherente de cabo a rabo, en el Ministerio de Economía, en el Banco Central, BROU, OPP, Corporación Nacional para el Desarrollo, DGI, Administración Nacional de Puertos, Instituto Nacional de Estadística. No ha quedado un solo puesto con vinculación a la economía que no esté bajo una conducción homogénea. Y tiene el respaldo total de quien es el responsable último de la gestión: el Presidente de la República. El equipo económico anterior no la tuvo, había un equipo paralelo en Torre Ejecutiva, que tenía concepciones legítimas pero muy distintas a las del equipo oficial, y que estaba permanentemente hostilizándolo.
Pero el presidente da confianza al respaldar al equipo económico serio, sino que además porque presenta un programa que es in totum serio. Uno puede tener discrepancias, pero es in totum serio. De los años que gobernó el Frente Amplio, en las peores condiciones en que ahora le va a tocar gobernar, este es el mejor programa.
¿Estás hablando del programa del Frente?
El programa que planteó el gobierno ahora en las áreas que nosotros consideramos prioritarias. El programa económico, la nueva orientación de la política exterior y la infraestructura. Hay un programa de innovación muy interesante para aprovechar recursos y darle mayor proyección al sector privado, que es donde la innovación se genera. Hay un programa de inclusión social que me parece magnifico que va a contribuir a humanizar nuestra sociedad. Creo que este es un programa serio y así se lo ve internacionalmente. Las agencias calificadoras de riesgo le han subido la nota al Uruguay en el medio de esta tormenta, porque piensan que el Uruguay no solo tiene un buen programa sino que tiene la factibilidad política de llevarlo adelante. Hay que cuidar la viabilidad política. Y eso significa que le demos un poco de tranquilidad a este gobierno, hasta que la tormenta amaine, porque si empezamos a disparar contra la línea de flotación, nos vamos hundiendo. Tenemos un gobierno que ha actuado de manera muy responsable, démosle un poco de crédito, eso sería muy positivo para el Uruguay…
Creo que el Frente es un matrimonio que tiene reglas muy claras para operar, y que tiene debates y discusiones como tenemos todos los matrimonios. Estoy simplificando, pero que el ala izquierda del partido no le vote el presupuesto al Dr. Vázquez sería un divorcio, y creo que no estamos para eso. Pero si ocurriera sería muy positivo que ya estuviera preanunciado y ofrecido que si la gobernabilidad no se da al interior, que entonces la oposición se la dé.  Estamos entrando en turbulencia. Tenemos un buen aparato, una buena tripulación. No entremos a la cabina a tirarle…
(Referente a la situación de Grecia y la Comunidad Europea)Grecia. La solución a la que se ha llegado y la solución que Brookings propone.
La solución que proponíamos con Brookings era una solución en la hipótesis de que Grecia tuviera que abandonar el Euro, con lo cual, por suerte, quedó sin efecto. Era para que fuera un abandono no traumático, porque la gente decía que si Grecia abandonaba el Euro se iba a dar una argentinización de la situación de Grecia. Y nosotros dijimos que no, que no tenía por qué, que estaba Uruguay también, y que Uruguay no se argentinizó.
Yo me defino como un liberal progresista, como alguien que cree en todas las cosas que dije, en la iniciativa privada, pero que también cree que los gobiernos tienen que tener una fuerte impronta social. Todos los gobiernos del Uruguay son así, todo el espectro político. Aun lo que podemos llamar centroderecha es así. No es como en otros lugares, que se dice: “La derecha maneja bien la economía y la izquierda maneja bien la sensibilidad social”. Creo que hoy, básicamente, la economía se ha homogeneizado mucho, con matices, como en casi todas partes del mundo, y en lo social creo que los énfasis cambian, pero que no es que la derecha o el centroderecha no se preocupa por los temas sociales.

[10] No está de más recordar el abandono del gabinete de Jorge Batlle por parte de los ministros blancos, en plena crisis del 2002.

[12] Claudio Paolillo, Con los días contados, Editorial Fin de Siglo, Montevideo, 2004.

[13] Arturo Ardao, Espiritualismo y positivismo en el Uruguay, Universidad de la República, Departamento de publicaciones, Montevideo, 2008
http://www.universidad.edu.uy/libros/opac_css/doc_num.php?explnum_id=1033

[14] Ardao muestra a Batlle y Ordóñez sumergiéndose en un debate sorprendentemente aún contemporáneo del siglo 21, acerca de la realidad y el conocimiento del mundo exterior, y que él resuelve bien: “Quería sumar un argumento más, en contra del materialismo, a los clásicos que había expuesto Vázquez y Vega. Era un argumento de carácter gnoseológico (epistemológico, ed.). No admitiendo el materialista más conocimiento que las sensaciones, y no siendo éstas sino ‘puras modalidades de nuestro yo’, dejaba a su juicio sin fundamento la existencia del mundo exterior. ‘Pero al espiritualista —agregaba—, que reconoce más altos veneros de conocimiento que la infecunda y por sí ilusoria percepción sensible, ¿le será dado salir de la desesperante soledad y la duda insoluble en que arroja al espíritu humano la pura subjetividad del sensualismo? Sólo de un modo: aceptando como Descartes lo que se impone por su virtud propia al pensamiento y apelando al Dios que la conciencia percibe en las profundidades del espíritu, ese Dios cuya veracidad no puede cuestionarse sin manifiesto absurdo’” (p 82).

[16] Editorial Mc Graw Hill Professional, 1998

[17] Dice Bécker: “Para desarrollar un análisis formal, supongamos que cada persona tiene tres períodos en su vida: la juventud, (youth, y), edad adulta media (m) y edad adulta mayor (old, o) y tiene un hijo al comienzo del período m. La juventud del hijo se sobrepone a la edad adulta media de sus padres, y la edad adulta media del hijo se sobrepone a la edad adulta mayor de sus padres. La utilidad que los padres consiguen por altruismo se supone separable de las utilidades que les rinden sus propios consumos (del bien hijo, ed.).
“Una simple función de utilidad de los padres (Vp (parents))  que incorpora estos supuestos es:
Vp = ump uop + βaVc”
Vp es la función de utilidad de los padres (ver su definición en  el sitio https://economipedia.com/definiciones/funcion-de-utilidad.html donde puede verse, de paso, publicidad de la candidatura de Ernesto Talvi, Lista 600.
ump es el consumo del bien económico “hijo” de los padres en su edad adulta media
uop  es el consumo del bien económico “hijo” de los padres en su edad adulta mayor
Vc  es una función de utilidad del hijo (Vc (child))
β  tasa de descuento financiera que se aplica al consumo del hijo por parte de los padres en su edad adulta mayor y
a una función de utilidad del hijo.
tasa de altruismo moral de los padres que va de 0 a 1, si es negativa son padres sádicos. Junto con la tasa de descuento, se aplica a la función de utilidad del hijo.
Vc  es la función de utilidad del hijo.

[18] University of Chicago Press, 1982

[19] MIT Press, Cambridge, 2016.

[20] https://www.montevideo.com.uy/Noticias/Jodal--Todos-nos-tenemos-qaue-reciclar-no-solo-la-cajera-del-supermercado--uc730278 Dice Jodal: “Nosotros gastamos un tiempo enorme en engañarnos pensando que hay gente que sabe el futuro. Entonces, le preguntamos al economista en cuánto va a estar el dólar, escuchamos antes a los comentaristas de fútbol porque nos va a decir cómo va a salir el partido, estamos ansiosos para saber cómo van las encuestas y saber quién va a ganar. Y yo creo que en este mundo que vivimos, casi nadie sabe nada. No hay que dedicarse a eso, todos los que predicen el futuro no tienen ni idea. Hay que sacarse eso de la cabeza. Te doy un ejemplo clarísimo de esa necesidad que tenemos de predecir el futuro y a veces también de predecir el pasado. Cuando en el noticiero dicen que la Bolsa de Nueva York bajó el 2% porque el Departamento de Trabajo anunció un aumento en la tasa del desempleo del 1,3%, y te dicen que una cosa fue por la otra, es una tremenda payada. Ese tipo no sabe nada. Pero como nosotros tenemos una necesidad de que nos expliquen las cosas y nos digan las causas, escuchamos. Si lo supiera, el tipo no hubiera dicho nada y estaría ganando plata. Si lo supiera de antes. Simplemente junta las dos cosas para explicar un hecho pasado y lo explica así.”

[22] Dice el programa de Ciudadanos: “Uruguay pertenece al grupo de países con capacidades intermedias en la Gestión para Resultados en el Desarrollo. El pilar de mayor fortaleza es el de Gestión Financiera, Auditoría y Adquisiciones y los más débiles son Presupuesto por Resultados y Monitoreo y Evaluación. Uruguay no cuenta con sistemas potentes de monitoreo y evaluación de la gestión pública, y en consecuencia se carece de información sistemática y comprehensiva sobre los resultados que el sector público logra (o no logra) con los recursos invertidos. Pese  a  lo  anterior,  y  desde  el  punto  de  vista  normativo,  Uruguay  cuenta  con  dos  grandes  fortalezas: el presupuesto quinquenal y el presupuesto por programas. Ambos aspectos son relevantes para contar con un presupuesto orientado a resultados”(p 35)

[23] “Ramón Díaz, presidente del Banco Central del gobierno de Luis Alberto Lacalle, lo llamó para que fuera su asesor. Si hoy se le pregunta por ese gobierno, él marca sus reparos: ‘Había un poco de ingenuidad; se creía que si se arreglaba el problema del déficit fiscal, si se bajaba la inflación, si se abría la economía al comercio, si se desregulaba el crédito, si se gestionaba a las empresas del Estado de una manera eficiente, con privatización o incorporación de capital y apertura a la competencia, íbamos a lograr la prosperidad. Y esa es una noción falsa. Lo que rescato de ese gobierno es la reforma portuaria’". Reportaje de Carlos Tapia en El País, febrero 2018 https://www.elpais.com.uy/que-pasa/elegido-renovar-colorados.html .

 

[24] La película está basada en el libro Así habló el cambista de Juan E. Gruber, Editorial Tres Tiempos, Buenos Aires, Editorial Rosgal, Montevideo, 1981. El cambista narra una experiencia suya en un Foro de la Brookings Institution de 1978, ya en esos tiempos interesada en el comportamiento de los recursos humanos según su “perfil dinámico”. El presentador dice  “el cambista ha sido elegido como prototipo de la clase veintiséis subgrupo vigésimo cuarto, o sea el que mayor intimidad tiene con la marcha económica de países, zonas y continentes. Y al decir economía, no nos hagamos ilusiones, estamos hablando de la felicidad de los pueblos” (pp 49-51)

[25] Seguramente sin el cálculo de función de utilidad que propone Gary S. Bécker.

[26] Sigo la versión de Cinema Paradiso que fue ganadora del Oscar a mejor película extranjera, no a la original que fue recortada para llevarla a las dos horas de duración, cambiando de alguna manera el cierre de la película.

 

 

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