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nº 45, agosto 2021
Abrelatas
(11/09/2021)
x Leo Harari

¿Cómo llega alguien a decidirse a matar la mayor cantidad posible de inocentes y en el acto morir con ellos?
¿Locos? ¿Fanáticos? ¿Desesperados? Lamentablemente es una pregunta que nos hacemos a menudo, frente a las noticias de atentados islamistas. El tema tiene dimensiones psicológicas, políticas, históricas. El Dr. James Gilligan, profesor de psiquiatría en Harvard y autor de varios libros sobre la violencia[1] intenta una explicación que basa en sus treinta años de experiencia con criminales presos, asesinos seriales y otros delincuentes violentos y también en la cuidadosa lectura de textos de Osama bin Laden y otros teóricos del fundamentalismo islámico. Su primera afirmación es que los terroristas, a pesar de cometer actos que a nosotros nos parecen “irracionales”, no deben ser considerados “enfermos” No están locos, saben lo que están haciendo.
El motivo del comportamiento violento, dice Gilligan, puede encuadrarse en “la vergüenza y la culpa desencadenada por la humillación y el desprecio”.La vergüenza abrumadora y la humillación pueden motivar el deseo de sacrificar el cuerpo propio y el de los demás, en particular si esto se concibe como un camino de gloria y de resurrección. A partir de textos de dirigentes islamistas radicales, Gilligan explica la humillación y desprecio que el Occidente ejerce sobre la cultura y la civilización islámicas, la occidentalización prepotente del planeta y las consecuencias sobre el mundo musulmán. En su opinión, una causa determinante del pasaje al acto terrorista es el miedo “al vacío moral”, a la angustia que causa asistir a la pérdida de credibilidad de las fuentes tradicionales de moralidad, en particular la religión. En algunos militantes la vida pierde sentido en un mundo sin fe. El mártir vengador renace en el más allá puro, digno y respetado.
El Occidente, con el avance de lo que llamamos “modernidad”, con la presencia de una visión científica del mundo, con los espacios democráticos y el flujo de información da más lugar a la duda que a la fe. Lo que percibimos como actos nihilistas, amorales o desesperados, para quienes los cometen son una manera de defender la moralidad y la religión atacadas por el vacío y el ateísmo occidentales. Las sociedades donde la ciencia abre el espacio de la duda y despierta la conciencia de nuestra ignorancia tienen que pagar el alto precio de la incertidumbre, de permitir que se perciba el universo como caótico y sin referencias al Bien y al Mal. Los que creen que lo que está bien o mal no es competencia de la ley humana sino que debe ser un mandato venido de un ser superior, pueden no vivirlo bien. La política disfrazada de religión, legitima y organiza ese malestar en acción homicida y suicida. Sí, son fanáticos. En el sentido que su sistema de creencias es rígido y su tolerancia inexistente, probablemente debido a sus propias debilidades.
El proceso de modernización en Occidente fue y sigue siendo doloroso. Luego de las Cruzadas que invadieron, incendiaron, robaron y asolaron el Medio Oriente del siglo XI al XIII, en Occidente la religión intentó frenar a la ciencia con la Inquisición y las persecuciones. Quienes dicen representar la verdad absoluta y detentan el poder son la fuente de los fundamentalismos y de las guerras de religión que ocuparon una buena parte de la historia de Europa.
El Dr.Gilligan recuerda que Hitler solía repetir que: “es preferible creer en algo falso que no creer en nada”. También lo dicen varios grupos conspiracionistas norteamericanos. Mucha gente es seducida por paquetes cerrados de “verdades incuestionables y eternas”.Así comola duda produce ansiedad, la certeza la calma. Se practican más de cuatro mil doscientas (4.200) religiones en este planeta, y hay innumerables sectas que proveen certeza acerca de todos los temas imaginables.Ese mecanismono es exclusivo del mundo musulmán. Una parte importante del Partido Republicano en Estados Unidos, o de algunas organizaciones político religiosas en Brasil han sido capturadas por un fundamentalismo que niega a Darwin, al cambio climático, a la ciencia en general y se atiene a la palabra textual de la Biblia a pesar de que la realidad es tozuda: ¿cuántas veces es necesario probar que un buen medicamento es más eficaz que cien mil plegarias?
Pero está en la naturaleza humana ordenar la realidad de acuerdo a un sistema de creencias que se construye desde el primer día de vida, y cuando esas creencias son cuestionadas tenemos que enfrentarnos a mucho sufrimiento. Es alto el precio de acomodarnos a un mundo que nos presenta permanentemente nuevos desafíos.
También el Estado occidental ateo fabrica su propio sistema de creencias e insiste en algunas certezas y sanciona duramente a quienes la transgreden. “La Patria o la Tumba”, “Libertad o con Gloria Morir”, la “Jura de la Bandera” son ese tipo de slogan y rituales repetidos sin cesar que fabrican patriotas que llegado el momento creerán que cumplen con su deber y morirán matando.
Gilligan piensa que en el caso del terrorismo islámico asistimos a ese conflicto a escala de toda una civilización. El combatiente asesino-suicida está convencido que castiga a quienes lo humillan y defiende la teocracia islámica contra la democracia sin dios ni moral.
La posición del Dr Gilligan es debatida por sus colegas psicoanalistas. Hay quienes hacen notar que la mayoría de los atentados terroristas ocurren en el mundo islámico y sus víctimas son sobre todo musulmanas, no occidentales. Malcolm Slavin, fundador del Instituto de Massachusetts para el Psicoanálisis, que ha vivido en países musulmanes del norte de África, afirmó en esa dirección que “el terrorismo islámico actual es parte de una lucha mayor en el interior de la propia cultura islámica”. No están locos, son fanáticos y probablemente algunos están desesperados, pero otros van serenos a pasar al acto.
Las culturas occidentales también conocieron siglos de sangrientas luchas entre el poder religioso y las democracias modernas basadas en la libertad de credo y la separación de las iglesias y el Estado. La civilización moderna occidental es una amenaza directa a la sociedad tradicional islámica, a su manera de vivir, de concebir las relaciones de género y las creencias religiosas, piensa Slavin, pero la lucha entre musulmanes es igualmente feroz, entre quienes creen que el islam puede absorber las tensiones del mundo actual, creando su propia versión de una sociedad abierta, tolerante y moderna, y aquellos para quienes el cambio social es una amenaza de enormes proporciones. En el fondo, lo que está en juego en el mundo islámico es la separación de dios y del Estado, dice Slavin. Y esa lucha sobrevive aún en Occidente.
Luego de la toma de Kabul algunas organizaciones pro-trumpianas han declarado admiración por el Talibán. Hemos visto declaraciones que afirman
“Son patriotas que dieron todo para expulsar a un invasor extranjero, creen que la sociedad debe estar organizada bajo la ley de dios y que cada cual debe ocupar un lugar preciso en la sociedad”. La profesora Cynthia Miller-Idriss en su libro Odio en la Patria: la nueva Extrema Derecha Global [2] dice: “En muchos sentidos, la admiración de la extrema derecha por el extremismo islamista no es nada nuevo. Los extremistas de extrema derecha han visto desde hace mucho tiempo paralelismos con las ideas de los terroristas islamistas sobre el choque de civilizaciones y el rechazo del Occidente liberal, el multiculturalismo, el feminismo y los derechos LGBTQ y de las minorías. Los terroristas islamistas y supremacistas blancos expresan visiones apocalípticas similares y deseos paralelos de un califato territorial y un etnoestado blanco. Despliegan el mismo tipo de estrategias terroristas violentas, desde la ejecución rápida de enemigos hasta el abrazo del martirio, para acelerar el proceso hacia el fin de los tiempos”.
El debate tiene aún muchos aspectos para cubrir ¿Podremos hacerlo con la cabeza fría, sin locuras, sin fanatismos y sin desesperación? ║
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[1] International Federation of Psychoanalytic Societies. Violence, Terror, and Terrorism Today. Psychoanalytic Perspectives (Violencia, terror, y terrorismo hoy, Perspectivas Psicoanalíticas) Postgraduate Psychoanalytic Society y William Alanson White Psychoanalytic Society. Nueva York, del 12 al 15 de mayo de 2016. Véase también Leo Harari, Dios del siglo XXI, Brecha, 2/7/2015, Montevideo, Uruguay; Religión siglo XXI, Brecha, 5/11/2015; y Violencia, terror y terrorismo..., Brecha 27/5/2016
[2] Cynthia Miller-Idriss. Directora del Laboratorio sobre Polarización y Extremismo en American University. Polarization and Extremism Research and Innovation Lab (PERIL) https://press.princeton.edu/books/hardcover/9780691203836/hate-in-the-homeland setiembre 2021